Para ser escritor, necesitas otros trabajos

Para ser escritor, necesitas otros trabajos

Antes de meternos de lleno en el tema de hoy, déjame aclarar algo para no arrastrar malentendidos desde el título: voy a hablar de convertirse en escritor, del proceso, de los inicios y más allá, no de quienes ya están «en la cima» vendiendo miles y miles de ejemplares por el mundo y con sus historias llevadas al cine. Incluso ellos, o la gran mayoría de ellos, siguieron trabajando después de publicar sus primeros libros.

Si eres escritor, eres emprendedor

Ser escritor profesional, seas indie o no, significa tomarte la escritura como algo serio, como un trabajo de verdad, organizar y planificar para ofrecer productos de calidad a través de tu marca de escritor y tus estrategias de ventas.

La parte emprendedora del escritor es la parte aburrida y realista que oculta toda esa magia de quien sólo escribe desparramando palabras que construyen maravillosas historias bla bla y más bla.

Ser escritor es un trabajo, por muy vocacional que sea, y requiere trámites legales, marketing y otras cosas aburridas a la par que necesarias.

No todo el mundo vale para ser emprendedor, aunque de esto ya te hablé en Ser escritor y emprendedor, así que seguimos con el tema de hoy.

Trabajar mientras das tus primeros pasos en la escritura

Si te encuentras a personas que te dicen que dejaron su trabajo para escribir, pide más detalles. Suelen contarlo como si un día, sin una planificación exhaustiva previa, llegasen a su trabajo para dimitir y dedicarse en cuerpo y alma a escribir.

Yo siempre me preguntaba: ¿De qué viven? ¿Del paro? ¿Tienen ahorros? ¿Viven con sus padres? Puede que alguno sí, pero muchos de ellos, los que cuentan la realidad del asunto, me hablaron de un plan a años vista.

Lo primero que hay que hacer es informarse. La información es poder, lo digo siempre. Es decir, infórmate de dónde sacan un sueldo los escritores, cuánto se puede ganar, cuándo dejaron sus trabajos ―si es que los dejaron―, si pagan autónomos, a qué dedican el tiempo libre… Ya se me ha ido la pinza.

Te contaba en este artículo que cuando alguien decide dedicarse profesionalmente a la escritura no deja su trabajo así, sin más. Desde esa decisión hasta llevar a cabo el plan pueden pasar unos años, y son años en los que hay que hacer un gran esfuerzo porque, además de trabajar, dedicarás tu tiempo libre a tu marca de escritor (anda, no se me había ido la pinza): blog, redes sociales, escribir un manuscrito, aprender, conocer a otros escritores. No imaginas la cantidad de horas que llevan estas cosas, pero merecen la pena porque dan sus frutos, te lo aseguro.

Dejar el trabajo: la temida o la ansiada decisión

Sólo cuando tengas toda la información, podrás tomar una decisión meditada con todos los detalles reales acerca de tu vida laboral.

Hace años, yo quería dejar mi antiguo trabajo para vivir de escribir. Después, descubrí que vivir de escribir es bastante imposible para alguien que no se mueve en los niveles de Stephen King ―por poner uno de los clásicos ejemplos―, y ten muy claro que no vas a estar en esos niveles en tus inicios, así que necesitas trabajar porque las facturas no se pagan solas.

Hoy en día, sé que no quiero dejar mi trabajo. He organizado mi vida para trabajar en lo que me gusta y para tener un sueldo asegurado. Este trabajo en concreto me da mucho tiempo cada día para escribir y solvencia económica para no tener que hacer otros trabajos. Bueno, eso y el sueldo de mi marido, que Inglaterra es un país muy caro para vivir.

Sin embargo, hay un matiz importante que es el que me ha llevado a escribir este artículo: en realidad, no dejas un trabajo para escribir, sino que lo cambias por otros trabajos. Dejas de trabajar para terceros porque decides trabajar para ti como autónoma, como emprendedora. Lo que no haces ―excepto en contados y afortunados casos― es dejar de trabajar.

Vivir de escribir no es vivir de la escritura

Te he dicho que no se puede vivir de escribir cuando una empieza, pero lo que sí puedes es vivir de la escritura. Es decir, puedes trabajar en temas relacionados con la profesión de escritor.

Aquí es donde la decisión de dejar tu trabajo se convierte en la decisión de a qué te vas a dedicar en su lugar para tener ingresos. Todos los escritores tenemos trabajos nutricionales, todos. Unos están relacionados con la escritura y otros, como el mío, no.

Recuerda lo que te he dicho al principio, lo de que no hablo de los archifamosos, pero incluso muchos de ellos tienen ingresos extra que viene de conferencias, de haber vendido los derechos de sus libros a productoras cinematográficas, de seguir escribiendo artículos en periódicos. ¿Hay excepciones? Pues seguramente porque hay de todo, como en botica.

Tú y yo tenemos que seguir trabajando para pagar facturas, comer y esas cosas mundanas que nos ayudan a seguir vivas.

Te he dicho que decidí no dejar mi trabajo. El motivo es que, si lo dejo, tengo que dedicarme a otros trabajos nutricionales igualmente. Es decir, sino trabajase en el colegio, tendría que trabajar en casa haciendo correcciones, lecturas profesionales, dando cursos, haciendo copywriting, ofreciendo servicios editoriales, dedicando tiempo a cosas como Patreon y Twitch, etc. No tendría que hacerlo todo, sino que elegiría mis opciones. Lo que está claro es que serían mi trabajo nutricional, el que de verdad me proporcionaría ingresos.

Con esos trabajos, podría decir que vivo de la escritura, pero no me compensaría.

Ojo, no me compensaría a mí. Mis objetivos son sólo míos, y mis motivaciones no tienen que ser tus motivaciones. A muchas personas les compensa porque sus circunstancias son diferentes.

Si tuviese un trabajo en el que estuviese mal por diferentes razones, como he estado en el pasado, me plantearía vivir de la escritura, sin duda. De hecho, es mi plan B por si la vida se tuerce. De momento, virgencita, que me quede como estoy.

¿Qué tipo de trabajo nutricional quieres tú?

Los verbos querer y necesitar no son sinónimos, esto lo tenemos claro cuando construimos el arco del personaje. Lo mismo pasa en la vida real, por eso es importante que sepas qué quieres y qué necesitas, y si es la misma respuesta en los dos casos.

Si quieres vivir de la escritura, planifica el recorrido a corto, medio y largo plazo. Qué cursos tienes que hacer, qué experiencia necesitas, con qué medios económicos cuentas para empezar, qué harás en los meses bajos con menos ingresos, cuándo podrás dejar tu trabajo actual.

Ten en cuenta no sólo el tema financiero, sino también tu salud mental. La vida de los autónomos no es fácil en sus inicios. Por eso, lo normal es darse uno o dos años antes de dejar un trabajo y lanzarse a vivir de la escritura.

Ahora que tienes más información, puedes decidir con sabiduría y elaborar tu propio camino. Suerte.


Isabel Veiga López

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2 Comentarios

  • Roberto García

    Me resulta muy extraño leer este artículo, dado mi contexto y mi cultura. Soy Mexicano y lamentablemente la idiosincrasia es no leer. Y decir que voy a dedicarme a ser escritor mis paredros estarían oyendo que voy a suicidarme de hambre.
    Para mí, la escritura forma parte de manera intrínseca a mi cotidianidad. Yo ocupo la pluma para salir de ese círculo vicioso, y he pensado que si por azares pudiera dedicarme a escribir, no podría hacerlo porque estaría matando la intención de mis letras. Que siempre ha sido el de poder decir lo que quiero cuando quiero y cuando quiero. Una forma de desahogar la locura.
    Me agradó el artículo, saludos!.

    • Isabel Veiga López

      Muchas gracias por leerme y por comentar, Roberto.
      Lo que dices tiene sentido. Todos empezamos escribiendo por placer, porque es lo que necesitamos hacer para sacar sentimientos e ideas de dentro. Y esa parte no muere nunca porque, incluso si nos dedicamos profesionalmente a la escritura, seguimos escribiendo otras cosas por el simple placer de escribirlas.
      Ser escritor profesional no significa acabar con el arte de escribir, sino que lo perfecciona y le da una razón para existir, porque no sólo nos sirve para sentirnos bien escribiendo, sino para que otros se sientan bien leyéndonos, y eso es lo que cierra el círculo.
      Por otra parte, hoy en día, la autopublicación te permite decir lo que quieres y cuando quieres, además de profesionalizarte. Una cosa no quita la otra. Saludos.

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