Relatos
-
Azul Marina
El paquete de galletas sin azúcar seguía cerrado encima de la mesa. Durante los últimos diez minutos, Marina había tomado el café con sorbos lentos, distanciados, absortos. Estaba sentada en la cocina, con el peso de su cuerpo sobre el brazo izquierdo, que descansaba en la pared. Miraba ensimismada la ropa que giraba rítmicamente en la lavadora. Unas vueltas a la derecha, parada, unas vueltas a la izquierda, parada. Una prenda verde subía, bajaba y desaparecía. En su lugar, llegaba otra de color azul, ni claro ni oscuro. «Azul Marina», recordó con una sonrisa interior. Acercó la taza a los labios para beber el último trago de café, pero ya…
-
La ruta aplazada
Antes de que se hiciese de noche, aparcó la moto a la entrada del hotel. Dejó el casco sobre el depósito, con los guantes dentro, y estiró las piernas. Puso la cadena en la rueda y quitó una de las maletas después de cerrar la llave de paso de la gasolina. No era un ritual, sino su manera lógica de hacer las cosas, por seguridad, al igual que cuando llegó a la habitación y colocó todo de la manera habitual. Se aseguraba de no olvidar nada al marcharse. Había emprendido la ruta dos días antes. Sobre el papel, tenía una planificación básica con direcciones, números de teléfono de los hoteles…
-
En el mejor momento
Ayer por la mañana firmamos el divorcio. Ayer por la noche me dijo que había sido un error, que no debería haber firmado. ¡Ja! Pues claro que ha sido un error, pero sólo para él. Yo estoy más contenta que unas castañuelas. Ole, ole y ole mi buena suerte, que ya era hora, coño. La firma no pudo ser en mejor momento. Y mira que estuve a puntito de retrasarla para hoy, pero fue ayer, menos mal. Si hubiese sido hoy, me estaría tirando de los pelos por la rabia, pero fue ayer y me duelen la barriga y la mandíbula de tanto reír. ¡Venga otra copa de ese champán…
-
Expediente Ñ
(como el Expediente X, pero versión española) Día 1 Agotada. Estoy a-go-ta-da. Que ya sé que no puedo quejarme porque la culpa es sólo mía porque no quiero meterme en un avión y eso me obliga a ir de tren en tren. Intento evitar también los autobuses, sobre todo los de ciertas zonas de estos países porque van abarrotados de gente. Y menos mal que venimos desde Egipto, no desde España. Lo que decía: agotada. El resto del grupo llegó ayer porque ellos sí que vinieron en avión. No me importa porque las habitaciones ya estaban asignadas, así que llegar la última no significa quedarme con las sobras que no…
-
Agosto 1987
Vigo, 1 de agosto de 1987 Hola, José María: ¿Qué tal llevas el verano? Espero que más relajado que el mío. ¿Te has quedado en Madrid? No te envidio. Yo ya estoy viviendo en Vigo. Esto es vida, tronko. Buena comida, barata, abundante. Playas por todas partes. Una temperatura perfecta. Cuando tengas tiempo entre concierto y concierto o entre disco y disco, ven a verme. Y tráete a Ana. Dile que esto es como Hawai, pero sin volcanes y con gaitas en lugar de ukeleles. La fiesta de mi despedida fue una pasada, duró todo el fin de semana, como en los viejos tiempos de la Movida, ¿te acuerdas? No…
-
Ucronía anglo-galega
En el aeropuerto de Bristol, mientras esperaban para entrar en el avión que les llevaría a casa, Josh y Becky se quitaron las cazadoras. La temperatura había bajado y, aunque el sol ya se dejaba ver, la lluvia y el frío seguían siendo los protagonistas a finales de abril. A Josh no le molestaba demasiado la lluvia, pero no le gustaba el frío. Tampoco se sentía cómodo con demasiado calor, por eso no eligió Gibraltar para vivir, sino A Coruña. Seguía lloviendo. La lluvia mojaba el exterior de la pequeña ventanilla del avión. Si hubiese mojado el interior, habría sido un gran problema. Lo primero que Becky y Josh hicieron…
-
Simpleza descriptiva
Aunque esta imagen es un cuadro, una lámina, una pintura, lo que sea, tiene esa movida que no me gusta de muchas fotos. La parte de arriba de la imagen está vacía, es oscuridad, como si nos importase el color de la pared. Sin embargo, nos faltan los pies de los dos personajes. Qué manía de cortar a la gente. Que, a ver, no es que los pies sean lo más importante, pero el calzado nos podría decir mucho de ellos. A lo que voy. Así, de un primer vistazo, sé que no están en Bristol, Inglaterra. La luz. Se supone -o yo me lo he imaginado así- que están…
-
La calle decadente
«No sé por qué acepté», pensaba Juana camino del bar. «Con lo bien que estaba yo en mi casa. Que no sé decir que no, ya está. Y eso que me había obligado a descansar hoy, pero, oye, me llama la Merce y enseguida digo que sí. Es que, claro, no la veo desde hace tiempo y quiero que me cuente cómo le va, pero bien podía haberme llamado a la hora del café, digo yo. Y mira que le he dicho que fuese a mi casa, pero que no, que quiere quedar, precisamente, en este bar. ‘El de la Ciudad Vieja, el de siempre, ¿te acuerdas?’ El de siempre,…
-
Emigrar: los cambios cotidianos
―Good morning ―dijo su vecina al verla. ―Good morning, you all right? ―respondió con soltura, como si lo hubiese dicho durante toda su vida. Realmente no entendía muy bien el porqué de la pregunta, pero la utilizaba porque eso era lo que hacían los demás. Ya sabes, «allá donde fueres, haz lo que vieres», y si los ingleses lo decían así, pues así lo diría ella. Tantos años aprendiendo a decir how are you? y sus variantes, incluso pronunciándolo bien, y ahora le salían con el you all right?, así, sin decir are, no sea que los extranjeros entiendan la pregunta. Esa era su vida desde hacía un año. Otro idioma, otra comida, otros horarios, otros amigos,…
-
La justicia no está confinada
Mi abuela Josefa no es de meterse en líos; sin embargo, la policía la conoce bien. No está fichada por mala, sino por justiciera, rasgo que es muy noble, pero que nos ha hecho sonrojar en público más de una vez. Por esa lucha contra la injusticia, Mercedes, su nueva vecina, tuvo que buscar otro piso en apenas unas semanas. Gracias a mi abuela, ha aguantado poco en ese edificio y, posiblemente, en esa provincia. A mediados de febrero, poco antes del confinamiento, llegaron nuevos inquilinos al piso de al lado del de mi abuela. En cuanto tuvo ocasión, ella salió a presentarse, a darles la bienvenida y a ofrecerse…