• 12. Respuesta, homenaje a los MAESTROS

    Hace tiempo que me apetecía escribir un artículo para recordar la importancia de los maestros y homenajear su trabajo y dedicación. Dicen que hay que escribir de lo que se sabe, y yo sé de enseñar, de trabajar con niños con necesidades especiales -o como lo llamen ahora-, de motivar, de buscar habilidades escondidas y fomentarlas. Por eso, en este artículo, voy a hablar con conocimiento de causa, no sólo como alumna que seré toda mi vida, sino como maestra que también soy. Para este artículo, tenemos que viajar en el tiempo, irnos a esa época en la que el maestro tenía más tiempo para hacer su trabajo bien hecho.…

  • 6. Respuesta, Frankenstein

    El año pasado se cumplieron doscientos años de la primera publicación de Frankenstein. A estas alturas, ya todos sabemos algunos datos interesantes de esta novela, pero puede que no lo sepamos todo. Yo, al menos, no lo sabía. El monstruo de Frankenstein nació en 1816 como consecuencia de la erupción volcánica más grande de la historia; tal vez, la única consecuencia buena. Posiblemente, habría nacido de todas formas en otras circunstancias, pero fueron éstas las que propiciaron su nacimiento. El 10 de abril de 1815, el volcán Tambora (Indonesia), que llevaba tres años avisando, decidió vomitar todo lo que le quedaba y lo hizo sin piedad. Puedes leer los detalles…

  • 4. Respuesta, la frase más larga

    Aunque sólo una de las opciones es correcta, las otras dos no están ahí por estar; es decir, no son cifras inventadas. Después de echar un vistazo a las frases más largas en la literatura, me ha dado la impresión de que el truco está en sustituir los puntos por puntos y comas, principalmente. Sin embargo, al menos en mi humilde opinión, esos puntos se echan en falta en algunas líneas. Se nota que, simplemente, se evitan para conseguir frases larguísimas. Parece que algunos autores disfrutan comprobando la capacidad pulmonar del lector. He leído, así por encima, algunas frases que están en el ránking de las más largas (sigo hablando…

  • Sin miedo a la vida

    El día amaneció despejado y con una temperatura perfecta. Arranqué mi moto y salí del garaje dispuesta a disfrutar del camino con una gran sonrisa. Me gusta mucho mi trabajo, así que el buen humor siempre me acompaña a pesar de los problemas que pueda darme la vida. Cuando llegué al geriátrico, pude ver a Marga por la ventana del comedor saludándome con la mano. Cada día me recibía igual, con un saludo y una sonrisa. Era una mujer estupenda de la que aprendí mucho durante su estancia allí. Siempre me ha gustado escuchar y a Marga le gustaba hablar, así que ella satisfacía su necesidad de contar y yo…

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