Relatos

  • En la edad de mi madre

    Por primera vez en muchos años, he encontrado a mi madre en casa todos los días cada vez que la llamaba. Ha sido un acontecimiento tan extraordinario como el propio confinamiento y no creo que se repita, ni aunque haya otra pandemia. No digo que me haya contestado las llamadas a la primera ni que haya visto mis guasás en cuanto los he mandado, pero estaba en casa, portándose bien para cuidarse y no darme un disgusto. Después de haber superado una operación de cáncer de colon el pasado diciembre y esperando una de vesícula, no ha querido arriesgarse. Ha tenido sus días buenos y algunos días de no querer…

  • It remains red

    Las amapolas son el símbolo que representa la sangre de los soldados caídos durante las guerras. Casas, coches, ropa, pulseras… Todo se adorna con una poppy en el mes de noviembre. Yo no escribo poesía. La escribí hace muchos años, pero prefiero la prosa. Tampoco escribo en inglés, aunque mi vida diaria transcurre en ese idioma porque vivo en Inglaterra. Sin embargo, una noche, tras apagar ya la luz para dormir, tuve que volver a encenderla porque este poema me atacó sin previo aviso. ¡Un poema en inglés! No sé por qué pensó que yo era la persona perfecta para darle cobijo y vida, pero el caso es que me…

  • Tontas nostalgias de emigrante

    Ayer por la mañana, antes de salir de casa, revisé cuánto dinero llevaba conmigo. Todavía necesito tiempo para calcular en una moneda extranjera. Al echar las monedas en mi mano, me dio una extraña sensación de tristeza. Me quedé mirando todas esas libras y peniques, y eché de menos mis euros. Fue apenas durante unos segundos, pero lo suficiente como para pensar en esas pequeñas cosas del día a día que nos recuerdan lo lejos que estamos de todo lo que nos era cotidiano.  Una nostalgia tonta, una de tantas, lo sé, pero no lo puedo evitar. Tonta nostalgia de emigrante. Tonta emigrante con nostalgia. $$$$$$$$$$$$$$$$ Este pequeño texto lo…

  • Todo te lo ofrezco

    (Fragmento de la novela «De momentos y recuerdos») Te ofrezco mis pensamientos. Los que me hacen reír al recordar algo divertido, los que me preocupan, los que me motivan a seguir adelante día a día, los que me entristecen, los que me traen tu imagen y tu olor, los que duelen, los que me relajan, los que dejan mi mente en blanco, los que no me dejan dormir, los que analizan, los que me hacen saltar al vacío, los que olvido. Te ofrezco mis decisiones, todas. Las acertadas y las equivocadas, las importantes y las superfluas, las que son para toda la vida, las que me llevan a hacer tonterías,…

  • Me dejo llevar

    Ya está aquí otra vez. Como siempre, llega sin avisar. Ella viene cuando quiere y yo le hago caso cuando puedo. Es insistente, impaciente, menosprecia mis horarios. Aparece por sorpresa en cualquier momento porque, para ella, cualquier momento es bueno. Me enreda. Sabe que ahora estoy a su disposición, que no tengo excusa para escapar y que, además, no quiero escapar. La estoy esperando. Me gusta su presencia, sentir cómo recorre mi cuerpo desde mi cabeza hasta mis manos. Me relajo y me dejo llevar. Hoy es dulce, tranquila. Tengo tiempo para ella y se regodea entre mis dedos, con calma, guiándolos, disfrutándolos. Está aprovechando nuestro encuentro para sacar lo…

  • El susurro

    Acerca su boca a mi mejilla fingiendo un beso de amigo. Sus labios me acarician furtivamente y dejan sus palabras en mi oído con un tenue susurro, «te deseo». Se regodea en cada sílaba, sin prisa. Sus dedos coquetean con los míos, a escondidas, en un instante efímero, mientras decido cómo reaccionar. Miro alrededor, confiando en que nadie se haya dado cuenta de la situación. No puedo hacer nada por disimular la emoción en mi piel, que espera otro roce, un sutil roce clandestino que la devuelva a la vida.  Nadie más debe saberlo porque no soy una mujer libre. Soy el fruto prohibido, la tentación anulada por los años…

  • Del amor al odio

    Dicen que del amor al odio sólo hay un paso, pero no es cierto. Entre el amor y el odio está la decepción. Y el dolor, mucho dolor. Es tan intenso que podemos sentir físicamente cómo nuestro frágil corazón se resquebraja. Entonces, surgen las lágrimas y la confusión con sus mil porqués. Nos falta el aire, nuestra mente no puede pensar, notamos una opresión en el pecho. Y siguen los porqués. Cuando alguien a quien amamos profunda e incondicionalmente nos traiciona, no lo odiamos de repente; de hecho, puede que nunca lleguemos a odiarlo. Primero nos hundimos, lloramos sin consuelo, intentamos asimilar lo que nos está pasando y por qué…

  • EL ANTI-RELATO

    El día despertó alicaído, con una niebla pertinaz que envolvía la ciudad dándole un aspecto triste , afligido, apenado y, además, gris. A Juanillo, no le gustaba la niebla porque tenía que conducir por carreteras secundarias. Juanillo era un hombre alto, de 42 años. Aunque era sociable, le costaba entablar conversaciones debido a su timidez. Le daba envidia la gente que hacía reír a los demás porque a él nunca le pasaba eso. Cuando llegó al trabajo, Juanillo se encontró con Marga en la sala de descanso. Marga llevaba trabajando en la empresa unos meses más que Juanillo y habían congeniado enseguida porque a los dos les gustaba la misma…

  • Sin miedo a la vida

    El día amaneció despejado y con una temperatura perfecta. Arranqué mi moto y salí del garaje dispuesta a disfrutar del camino con una gran sonrisa. Me gusta mucho mi trabajo, así que el buen humor siempre me acompaña a pesar de los problemas que pueda darme la vida. Cuando llegué al geriátrico, pude ver a Marga por la ventana del comedor saludándome con la mano. Cada día me recibía igual, con un saludo y una sonrisa. Era una mujer estupenda de la que aprendí mucho durante su estancia allí. Siempre me ha gustado escuchar y a Marga le gustaba hablar, así que ella satisfacía su necesidad de contar y yo…

  • La sinrazón

    No nos conocíamos. Podría jurar que nunca antes nos habíamos visto. Sin embargo, a pesar de ser dos completos desconocidos, cuando nuestras miradas se encontraron por primera vez, se atizaron un par de puñetazos en una feroz pelea que apenas duró un segundo. El atacó, yo me defendí. El no ganó, yo resistí. A lo largo de nuestra vida, nos encontramos con personas con las que, desde la primera toma de contacto, no queremos tener ningún trato. Incluso sin haber cruzado ni una palabra, ya hemos decidido que no nos gustan, que nos caen mal, que somos polos opuestos y, por lo tanto, no intentaremos un acercamiento. También puede pasar…

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