Relatos

  • Todo te lo ofrezco

    (Fragmento de la novela «De momentos y recuerdos») Te ofrezco mis pensamientos. Los que me hacen reír al recordar algo divertido, los que me preocupan, los que me motivan a seguir adelante día a día, los que me entristecen, los que me traen tu imagen y tu olor, los que duelen, los que me relajan, los que dejan mi mente en blanco, los que no me dejan dormir, los que analizan, los que me hacen saltar al vacío, los que olvido. Te ofrezco mis decisiones, todas. Las acertadas y las equivocadas, las importantes y las superfluas, las que son para toda la vida, las que me llevan a hacer tonterías,…

  • Me dejo llevar

    Ya está aquí otra vez. Como siempre, llega sin avisar. Ella viene cuando quiere y yo le hago caso cuando puedo. Es insistente, impaciente, menosprecia mis horarios. Aparece por sorpresa en cualquier momento porque, para ella, cualquier momento es bueno. Me enreda. Sabe que ahora estoy a su disposición, que no tengo excusa para escapar y que, además, no quiero escapar. La estoy esperando. Me gusta su presencia, sentir cómo recorre mi cuerpo desde mi cabeza hasta mis manos. Me relajo y me dejo llevar. Hoy es dulce, tranquila. Tengo tiempo para ella y se regodea entre mis dedos, con calma, guiándolos, disfrutándolos. Está aprovechando nuestro encuentro para sacar lo…

  • El susurro

    Acerca su boca a mi mejilla fingiendo un beso de amigo. Sus labios me acarician furtivamente y dejan sus palabras en mi oído con un tenue susurro, «te deseo». Se regodea en cada sílaba, sin prisa. Sus dedos coquetean con los míos, a escondidas, en un instante efímero, mientras decido cómo reaccionar. Miro alrededor, confiando en que nadie se haya dado cuenta de la situación. No puedo hacer nada por disimular la emoción en mi piel, que espera otro roce, un simple roce clandestino que la devuelva a la vida.  Nadie más debe saberlo porque no soy una mujer libre. Soy el fruto prohibido, la tentación anulada por los años…

  • Del amor al odio

    Dicen que del amor al odio sólo hay un paso, pero no es cierto. Entre el amor y el odio está la decepción. Y el dolor, mucho dolor. Es tan intenso que podemos sentir físicamente cómo nuestro frágil corazón se resquebraja. Entonces, surgen las lágrimas y la confusión con sus mil porqués. Nos falta el aire, nuestra mente no puede pensar, notamos una opresión en el pecho. Y siguen los porqués. Cuando alguien a quien amamos profunda e incondicionalmente nos traiciona, no lo odiamos de repente; de hecho, puede que nunca lleguemos a odiarlo. Primero nos hundimos, lloramos sin consuelo, intentamos asimilar lo que nos está pasando y por qué…

  • EL ANTI-RELATO

    El día despertó alicaído, con una niebla pertinaz que envolvía la ciudad dándole un aspecto triste , afligido, apenado y, además, gris. A Juanillo, no le gustaba la niebla porque tenía que conducir por carreteras secundarias. Juanillo era un hombre alto, de 42 años. Aunque era sociable, le costaba entablar conversaciones debido a su timidez. Le daba envidia la gente que hacía reír a los demás porque a él nunca le pasaba eso. Cuando llegó al trabajo, Juanillo se encontró con Marga en la sala de descanso. Marga llevaba trabajando en la empresa unos meses más que Juanillo y habían congeniado enseguida porque a los dos les gustaba la misma…

  • Sin miedo a la vida

    El día amaneció despejado y con una temperatura perfecta. Arranqué mi moto y salí del garaje dispuesta a disfrutar del camino con una gran sonrisa. Me gusta mucho mi trabajo, así que el buen humor siempre me acompaña a pesar de los problemas que pueda darme la vida. Cuando llegué al geriátrico, pude ver a Marga por la ventana del comedor saludándome con la mano. Cada día me recibía igual, con un saludo y una sonrisa. Era una mujer estupenda de la que aprendí mucho durante su estancia allí. Siempre me ha gustado escuchar y a Marga le gustaba hablar, así que ella satisfacía su necesidad de contar y yo…

  • La sinrazón

    No nos conocíamos. Podría jurar que nunca antes nos habíamos visto. Sin embargo, a pesar de ser dos completos desconocidos, cuando nuestras miradas se encontraron por primera vez, se propinaron un par de puñetazos en una feroz pelea que apenas duró un segundo. El atacó, yo me defendí. El no ganó, yo resistí. A lo largo de nuestra vida, nos encontramos con personas con las que, desde la primera toma de contacto, no queremos tener ningún trato. Incluso sin haber cruzado ni una palabra, ya hemos decidido que no nos gustan, que nos caen mal, que somos polos opuestos y, por lo tanto, no intentaremos un acercamiento. También puede pasar…

  • Zombi Durmiente

    Comer y dormir han sido siempre mis dos grandes aficiones en la vida. Había quien se atrevía a decirme «ya descansarás cuando mueras», pero ¿y la comida? Despertarme para comer, comer para dormir, y, entre medias, trabajar, socializar… Esas cosas que hay que hacer con nuestra vida, pero con calma, sin prisas. No era pereza, era falta de ganas, o de motivación, vaya usted saber, pero vaya usted, que a mí no me apetece. Cuando los muertos empezaron a salir de sus tumbas de esa manera que nunca te explican las pelis porque parece súper obvia (salen de la tierra, así, sin más, ¿y la tapa del ataúd?), los humanos…

  • Amarga y feliz victoria

    Se marchó. Después de mucho tiempo luchando por su relación, se marchó. No hubo enfados, ni lágrimas, ni explicaciones. Sencillamente, cogió sus recuerdos, sus pedazos, los puso alejados del corazón para que no doliesen más y emprendió el camino. Siempre había pensado que cuando llegase ese momento iba a estar confusa y triste; se sorprendió al comprobar que sólo la tristeza aparecía. No había confusión, ni siquiera había preguntas porque, en el fondo, ella siempre había sabido lo que estaba pasando y lo que tenía que pasar. Después de unas horas pensando en lo que había ocurrido, se sintió mejor, más ligera de emociones, con menos peso en el alma…

  • Cómo se conduce una moto

    ¿Alguna vez has conducido una moto? Me refiero a una moto-moto, no me valen scooters, vespinos, automáticas y demás. No es que no los considere motos, sino que no se conducen igual y, por lo tanto, no tienen nada que ver con lo que te voy a contar hoy. Si tienes años de experiencia en concentraciones moteras y rutas varias pilotando tu moto (como yo) o si nunca te has subido a una ni en el tío-vivo, puede que te interese saber, de una manera nunca antes contada -por suerte-, cómo se conducen estas máquinas, ya sean custom, trail, naked, R… al fin y al cabo todas son iguales a…

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Personalizar Cookies
Privacidad