Las herramientas del escritor

Las herramientas del escritor
Las herramientas del escritor

Al igual que en cualquier profesión, la de la escritura también necesita buenas herramientas para sacar adelante nuestro trabajo sin desesperarnos demasiado.

Sabemos lo que necesitaríamos si fuésemos fotógrafos (¿has pensado en una cámara de fotos?), pero no solemos pensar en todo lo que necesitamos para trabajar como escritores, y no es poco.

Te preguntaba si habías pensado en una cámara de fotos porque, lógicamente, eso es esencial, lo básico, imprescindible. Sin embargo, nunca pensamos en un buen ordenador con programas específicos y una muy buena tarjeta gráfica -o dos-, por poner un ejemplo. Un fotógrafo hace fotos, pero también las revela y, hoy en día, ya no necesita una habitación entera para montar su cuarto oscuro. Las revela y las retoca digitalmente en su ordenador.

Es decir, un fotógrafo con una cámara fantástica -o no tan fantástica, pero con un objetivo estupendo-, y sin un ordenador apropiado, hace la mitad del trabajo. O hace el trabajo entero, pero le lleva muchísimo más tiempo y crispación.

Con los escritores pasa, más o menos, lo mismo.

En los viejos tiempos, nos apañábamos con una máquina de escribir, papel y boli, pero ya no. La lista actual ha cambiado, ha aumentado, se ha digitalizado.

Las herramientas básicas del escritor, sin pretensiones

Sí, lo más básico de todo es el papel y el boli -o lápiz, para gustos-. Sin embargo, aquí hablamos de escribir como profesión, o de escribir como principiantes con aspiraciones profesionales, ya sea autopublicando o con editorial. Así que vamos allá con lo mínimo necesario.

Dispositivo/s

Nosotros no necesitamos un ordenador -o portátil- de última generación con un montón de programas caros y otros cachivaches varios que ni conozco. Nosotros nos apañamos con uno normal y el Word. Recuerda que hablamos de lo básico, y eso es lo mínimo que se requiere hoy en día.

Hablo de ordenadores / portátiles, aunque sabemos que hay quien usa la Tablet e incluso el móvil.

Sin embargo, que no necesitemos lo más moderno no significa que tengamos que apañarnos con un dispositivo de hace 20 años. Es importante que, al menos, no tarde horas en abrir cada programa que queremos abrir. No es bueno para nuestra salud mental, aunque puede ser positivo si escribes terror y asesinatos porque querrás matar a alguien.

Si te decantas por un ordenador, decide qué te conviene más dependiendo de tu manera de trabajar. Yo prefiero un portátil. Suelo sentarme a la mesa, pero hay días que prefiero el sofá. El portátil me da movilidad. Podría, incluso, llevármelo a otro sitio.

El ordenador de sobremesa es estático. Necesita su espacio. Si no tienes ese espacio, plantéate otras opciones. Cada una tiene sus ventajas y sus desventajas. Piensa bien qué te viene mejor a ti.

Pues eso, el dispositivo. Que no sea muy antiguo, que te permita trabajar sin interrupciones ni largas esperas.

 

teclado inalámbrico y Ipad

Teclado

Para gustos, colores.

Me he dado cuenta de que muchísimos escritores son partidarios de los teclados mecánicos. Muchísimos. Me pregunto si es por ese efecto del boca-oído. Es decir, alguien dice que los teclados mecánicos son los mejores, el resto -que parece que no presta atención, pero la presta- decide probar uno, le gusta y lo compra.

Ojo, que los teclados mecánicos son muy buenos, que comprendo que los compren, peeeeroooo…

Yo tengo un portátil. Sí, este dato es importante. Tengo un portátil y me encanta el teclado que tiene.

Llegó un momento en que en mi casa había un teclado barato malo (hay teclados baratos buenos, que yo los he tenido, pero este último era malo y me desesperaba), uno mecánico -de mi hijo- y el integrado del portátil.

Puede que te preguntes que para qué quería/quiero yo un teclado teniendo ya el del portátil. Pues porque me gusta tener la pantalla alejada y elevada. Además, como te he dicho antes, muchas veces, conecto el portátil a la tele y escribo  desde el sofá, así que necesito teclado y ratón inalámbricos.

El caso es que me gustó mucho el teclado mecánico. Las teclas van muy suaves, aunque es ruidoso. Que sí, que se puede hacer no sé qué para que hagan menos ruido, pero me seguía gustando más escribir con el teclado del portátil. Así que busqué uno de ese estilo y me gusta más que el mecánico porque el recorrido (la profundidad) de las teclas es menor y tampoco hay que hacer fuerza para teclear. Y es bastante silencioso.

El teclado que compré, además, vale para conectar tres dispositivos (en la foto, las tres teclas blancas). Lo uso con el Ipad, con el portátil y con el móvil. Es más pesado que otros teclados porque viene con un apoyadispositivos integrado, pero merece la pena. Estoy encantada.

Esas teclas que ves más oscuras que las demás son pegatinas. El teclado es inglés porque en Inglaterra venden teclados ingleses, no españoles, cachis. Le he puesto pegatinas a algunas teclas para españolizarlas.

Sugerencia: antes de comprar un teclado, ve a una tienda, prueba los teclados que tienen y decide cuál se adapta mejor a ti. Después ya compararás precios, pero habrás reducido las opciones.

Teclado barato -si no puedes pagar otro-, teclado mecánico, teclado estilo portátil. Tú eliges.

ratón inalámbrico

Ratón

Lo mismo que el teclado: cuestión de gustos.

Inalámbrico o no, sencillo, con luces, con forma rara para mantener la muñeca en posición natural (aunque parece que no son muy recomendables por la calidad del propio ratón).

El teclado malo del que te hablaba venía con un ratón inalámbrico malo. Y, al igual que con ese teclado, he visto la importancia de algo mejor cuando me han regalado un ratón.

Antes, tenía que apretar los botones, dar dos clicks porque el primero no iba bien… Traducido en estado de ánimo, significaba continuos momentos de crispación. Por suerte, se ha acabado.

A la pregunta «¿qué quieres para tu cumple?», la respuesta fue «un ratón que no me desespere». Si no te puedes permitir comprarte estas herramientas, cumpleaños y navidades son momentos perfectos para hacer peticiones.

Mi ratón inalámbrico nuevo no tiene pilas; se carga como un móvil y puedo seguir usándolo mientras está cargando. Los tres ángulos blancos que ves en la foto son los indicadores de batería. Sin pilas. Genial, un incordio menos.

Tiene apoyapulgar. Dicen que reduce mucho las molestias físicas. No lo sé, pero es cómodo y el pulgar no tiene que sujetar el ratón, sólo lo empuja sin esfuerzo.

Los botones son silenciosos y apenas tengo que apretarlos. Una ligera presión silenciosa y funcionan como la seda. Qué gustazo. Eso era para mí lo más importante.

Tiene control DPS. Yo no tenía ni idea de qué es eso (recuerda que tengo ya una edad vintage), pero me lo comentaron y lo probé. Es para configurar la velocidad/sensibilidad del ratón. Es decir, que con un mínimo movimiento, el cursor recorre toda la pantalla con rapidez; estupendo para no forzar la muñeca.

Tiene dos botones laterales para avanzar/retroceder página. Es un extra al que no sé si me acostumbraré, si le sacaré partido, pero ahí está y no estorba. 

Ah, y tiene Bluetooth para conectarse a otros dispositivos si no quieres/puedes usar el «cosito» ese que también trae. Ahora ya puedo usar también el Ipad con el teclado y ratón inalámbricos

Al igual que con los teclados, ve a una tienda, prueba diferentes ratones y quédate con el que te guste y puedas pagar. Tienda física, toca el teclado y ratón. No hay mucho más que añadir aquí, sea para portátil o para ordenador de sobremesa.

Espacio físico

Decía Virginia Woolf que tener una habitación propia es importante. Hablaba de y a las mujeres, pero es aplicable a cualquier persona.

Aunque también es algo necesario para escribir, no es una herramienta propiamente dicha, por eso le dedico un espacio propio al espacio propio (¿un artículo mío sin chiste malo? No, jeje).

Crear tu propio espacio de trabajo te ayuda a creer que lo que haces importa. Si vives con alguien, ese alguien también se tomará en serio «eso de la escritura» porque verá cómo cuidas y defiendes tu rincón, tu espacio. Eso sí, si pasan los días y las semanas y no usas tu espacio, no te lo tomarás en serio ni tú.

Virginia hablaba de una habitación. Yo tengo un lugar prestado y de quita y pon. Te dije antes que suelo trabajar a la mesa. No es una mesa de escritorio con todas mis cosas bien organizadas y una silla especial y cómoda. Llevo años sin tener un lugar así.  Es una mesa de comedor, así que tengo que recoger cada vez que vamos a comer. No me molesta. Como te acabo de decir, llevo años haciéndolo así, ya me he acostumbrado y tiene ventajas que valoro.

Si tuviese un espacio sólo para mí y para mi escritura, compraría un escritorio que se adaptase a lo que necesito y una silla que me permita no acabar con dolor de espalda ni de hombros. No es que ahora me duelan, pero podría estar más cómoda.

Hay quien prefiere escribir en cafeterías, bibliotecas. Hay quien no puede ni soñar con escribir en su casa porque su pareja no es, precisamente, tolerante. De esto ya te hablé en Todo el tiempo del mundo. Y hay que saber ser flexible, aprovechar los momentos muertos que nos surgen en la vida y escribir en (casi) cualquier circunstancia.

Busca tu propio espacio, sea casero o no, sea fijo o no. Ah, y tu tiempo. Espacio y tiempo. Defiéndelos y aprovéchalos.

Las herramientas avanzadas

No voy a extenderme aquí. Sólo diré que la formación, libros acerca de escritura, una buena conexión a internet, redes sociales para crear comunidad… son cosillas a tener muy en cuenta. Son el siguiente paso hacia la profesionalización.

¿Y qué me dices de unos guantes calefactables para mantener las manos calentitas, sobre todo la que usa el ratón? Los enchufas al ordenador y sigues trabajando tan ricamente. Vale, no son una herramienta avanzada, pero sí es una imprescindible, al menos, para mí.

Aquí podríamos incluir esos programas y apps que sustituyen a Word, y hay unos cuantos. Uno de los más conocidos es Scrivener, pero hay más. Yo soy básica, así que me quedo con Word.

¿Qué herramienta consideras que es imprescindible para ti? ¿Hay alguna que no he mencionado? Te leo.

 


Isabel Veiga López

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