Entre el relato y la novela

Y, de repente, un día decidí que el relato me quedaba pequeño, que necesitaba espacio para más descripciones y personajes. Quería escribir una novela y a ella me lancé, sin paracaídas, sin manguitos, con inocencia.

Pero como esto ya te lo he contado en Del relato a la novela (no, no es el mismo título que el de hoy, fíjate bien), ahora te quiero hablar de las opciones que hay entre el relato y la novela. Opciones que yo no conocía y que me habría gustado explorar desde el principio. Posiblemente, habría sido más productiva si alguien me hubiese hablado de la novelette y la novela corta ―o nouvelle, o novella―. Hoy en día, sé que encajan mejor conmigo.

¿Por qué queremos escribir novelas?

Que los escritores noveles queramos saltar de relatos a novelas o que queramos empezar directamente con novelas, es algo que me sigue llamando la atención.

Veo que un gran número de personas se acercan a este oficio tomando la novela como la única opción para ser escritor. De hecho, muchos de ellos empiezan por la novela. Ni relatos, ni cursos de escritura, ni información acerca de las partes de una novela. Nada. Es decir, pasan directamente de una llanura a escalar el Everest sin saber lo que es una montaña ni qué equipamiento necesitan para subirla.

El mercado no ayuda

El problema, o uno de ellos, es que todo lo visible nos conduce a novelas, o eso nos hacen creer. Los escritores conocidos nos venden novelas, los best-sellers son novelas, los escritores en las películas escriben novelas, los premios literarios son para… Son para todo, pero la gente los relaciona con novelas.

Ya te hablé de El viejo y el mar, de Hemingway, aquí. Un libro conocido internacionalmente, pero que no es una novela. Es una novelette. Su primera publicación ni siquiera fue en formato libro, sino como parte de una revista. Ganó un prestigioso premio siendo novelette.

Las Leyendas de Bécquer son relatos, al igual que los cuentos de Poe, y han vencido al paso del tiempo. También Antonio Gala y Pío Baroja tienen libros de relatos. Lo que nos demuestra que escribir novela no es la única opción en la literatura universal.

Para empezar, el relato

Cuando alguien pide consejos para empezar a escribir y dice que se va a lanzar a una novela, muchos ―los que llevamos unos añitos ya en esta sana locura― le recomendamos que empiece por algo más pequeño, por los relatos, incluso los microrrelatos. Hay esencias mínimas de eso, claro, como los haikus, pero un comienzo desde relatos es suficiente.

Lo que te comento a continuación no es una norma estricta, sino una guía que tú decides si quieres seguir o no.

Cuando ya se va pillando el truco a los relatos, que no son tan fáciles como parecen, éstos se pueden ir alargando. Añadir más descripciones, más escenarios, aunque es recomendable seguir con un personaje o dos. Lo recomendable no es lo obligatorio. Igual que empezamos por textos breves, también empezamos por una única trama, un personaje, un escenario. Para añadir siempre hay tiempo, pero no hay prisa.

Después del relato, pero antes de la novela

Entre el relato y la novela hay dos pasos: la novelette y la novella/nouvelle/novela corta. ¿Hay que pasar obligatoriamente por estos dos pasos antes de escribir una novela? ¡NO! No sería mala idea, pero ya te he dicho que no hay nada obligatorio, igual que para autodenominarse escritor o para que los demás te consideren escritor ―si eso te importa― no es obligatorio escribir una novela.

Puedes pasar directamente del relato a la novela. Puedes empezar por una trilogía de mil páginas cada una. Puedes dedicarte de por vida a escribir novelettes. Lo único importante es que conozcas todas las opciones, que las pruebes, que aprendas de cada una porque cada una es diferente y tiene sus propias técnicas. Convertirte en el amo de las novelettes no significa que sepas escribir una novela o un microrrelato.

Ya lo he dicho más de una vez: ¿quieres escribir novela? Aprende a escribir novela. ¿Tiras más hacia los relatos? Pues aprende a escribir relatos. Una vez que hayas aprendido lo que necesitas y más, puedes experimentar, equivocarte, acertar. Recuerda: después de aprender.

Volviendo al ejemplo del Everest, tienes libertad para subirlo en chanclas llevando contigo únicamente un cubata. Eso sí, luego no te quejes por haber muerto en estúpidas y veraniegas circunstancias.

No vas a morir por escribir lo que te apetezca y como te apetezca, menos mal, pero conoce primero las normas para saber a lo que enfrentas te va a dar muchas más opciones de creatividad experimental. Igual que leer. ¡Lee!

Diferencias básicas

Microrrelato, relato, novelette, novella, novela. Hay quien considera la novelette un relato largo y el relato un cuento. Por ahora, voy a dejarlo así. Ya discutiremos eso otro día.

Hay dos aspectos principales a tener en cuenta para saber qué estás escribiendo. Son, como digo, dos diferencias básicas. Si quieres catalogar tu historia para venderla, para ofrecerla a un público objetivo, para presentarla a un concurso, necesitas saber en qué registro te mueves y cómo valorarlo.

Una de esas opciones es, como habrás imaginado, la extensión. El número de palabras puede determinar qué estás escribiendo. Sin embargo, no es un dato estático, a no ser que lo presentes a un concurso, claro.

Según los premios Nébula ―en los que se suele basar todo el mundo para la extensión de los libros―, una novelette tiene entre 7.500 y 17.500 palabras, mientras que la novela corta tiene entre 17.500 y 40.000. ¿Quiere esto decir que si escribo 17.850 palabras ya es una novella? Pues no siempre.

¿Cuántos personajes tienes? ¿Hay varias subtramas? ¿Es un viaje interior del personaje? La complejidad de la historia es lo que puede determinar que ese texto de 17.850 palabras se quede en novella o lo consideremos novelette. Las dos opciones son buenas. Una no es inferior a la otra.

Escribe lo que mejor se adapte a ti

No te fuerces a escribir una novela si no estás preparado. Puede que nunca llegues a estar preparado y no por eso serás un escritor de segunda, ni mucho menos. David Generoso escribe relatos y microrrelatos, y le va estupendamente. Ha descubierto y aceptado su nicho, se ha formado en él, y lo maneja estupendamente.

Escribir relatos no es tarea fácil. Contar una historia brevemente y, aun así, transportar al lector y dejarle buen sabor de boca es más complejo de lo que parece.

Sin embargo, un relato no tiene la complejidad estratégica de la novela, con su planificación, documentación, fichas de personajes, línea temporal, subtramas. Es decir, que escribir una novela no se trata sólo de estar dispuesto a escribir miles de palabras más, sino a dedicar mucho tiempo previo a planificarlas.

Por eso, las novelettes son perfectas para atreverse a extenderse más allá del relato y para practicar el trabajo previo de una novela. Tienen muy pocos personajes, se centran en una única trama, requieren planificación, pero no muy extensa (aunque esto depende de cada autor), te permiten hacer líneas temporales y documentación. Es decir, más espacio que en un relato y la oportunidad de conocer y usar las herramientas de las novelas, pero sin estresarnos (otra vez, depende de cada uno).

Puede que te pase como a mí, que empecé escribiendo una novelette, convencida de querer escribir novelette, sin intención de extenderme más allá de una novelette, y en la primera revisión ya la he convertido en novela corta por extensión de palabras. Veremos cómo acaba.

Por cierto, aquí puedes leer las características de la novelette, y en este otro artículo te cuento 9 ventajas que te da escribir novelettes. Te recomiendo que eches un vistazo antes de decidir que quieres escribir novela cuando nunca has escrito antes.

Recuerda: no tienes que empezar por novela, no tienes por qué pasar del relato a la novela. Hay más opciones. Explóralas, experimenta con ellas. Disfruta de sus ventajas.

¿Conocías estas opciones? ¿Has probado a escribir novelette o novella? ¿Crees que son una buena alternativa para empezar si nunca has escrito novela? Tu opinión me interesa.


Isabel Veiga López

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9 Comentarios

  • Carlos Roldán

    ¿Qué se puede añadir? Todo y nada. Nos queda tantísimo por asimilar y tantas hojas (de papel o electrónicas) que emborronar, compi, que casi da miedo pensar en ello. Gracias por tu bitácora. Ya sabes que me encanta aprender y contigo se aprende.
    JC.

  • M. C. Cucharero

    ¡Hola, Isabel!
    Dejas claras las diferencias y, en efecto, para ser escritor no hay por qué serlo de novelas. Me parece que eres la primera a quien se lo oigo (leo) decir.
    En mi caso, antes pensaba que lo que iba más allá del relato ya era novela y que, por tanto, yo escribía novelas. Hasta que descubrí que también existen las novelettes y la novela corta, y, ¡oh, sorpresa!, algunas de mis historias encajaban muy bien ahí 😅.
    Bendiciones y saludos.

    • Isabel Veiga López

      Muchas gracias por leerme. Me alegra que haya más gente que comparta mis opiniones y mis experiencias.

      Como he dicho, me habría gustado llegar hace años a esa vida más allá del relato sin llegar a la novela, pero nunca es tarde -o eso espero 😀 -. En efecto, hay historias que no necesitan tantas palabras.

  • Phedrera

    ¡Hola, Isabel!

    Soy Phedrera, de Foro de Literatura. He llegado a este artículo y la verdad es que no podría estar más de acuerdo. Yo siempre digo que me manejo mal en las distancias cortas (como los relatos), por eso siempre que se me ocurre alguna idea, se me ocurre en formato novela o novela corta. De hecho es lo único que he publicado por mi cuenta, una novela corta.
    Sin embargo, no me queda muy clara la diferente entre Novella y Novelette… Y la verdad es que no sabría encuadrar mi obra en una de ellas..

    En fin, que me ha resultado muy interesante y constructivo y me gusta dejar mi opinión ( el de ego del escritor también me ha gustado muchísimo jajaja).

    Un saludo!

  • Isabel Veiga López

    Hola, gracias por venir a visitarme. La diferencia principal es el número de palabras (novela corta, novella y nouvelle son lo mismo). La novelette no tiene muchos personajes secundarios, no hay subtramas o tramas paralelas, suele ser acerca del cambio interior del personaje. Piensa en La Metamorfosis, por ejemplo. La novela corta, al ser más extensa en palabras, admite más personajes y tramas.

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