Dos mitos sobre escribir con brújula

Escribir con brújula NO significa escribir a lo loco sin saber hacia dónde va la historia.

Tras esta aclaración, vamos al lío.

Voy a usar los nombres «mapa» y «brújula» porque es lo que todo el mundo conoce. Ya después, cada cual que invente lo que quiera.

Relato vs Novela

Cuando la muy manida pregunta surge en redes (ya sabes: «¿eres escritor brújula o mapa?»), mucha gente se autodefine como brújula. Explican que se ponen a escribir y siguen sin saber nada de la historia. Al indagar un poquito más, descubro que la mayoría escribe relatos.

Una o dos personas dicen escribir novela de esa manera y, bueno, no seré yo quien diga que no se puede escribir novelas con método 100% brújula, claro, pero creo que aquí falta un matiz importante del que hablaré un poco más adelante.

Microrrelato, relato corto y novelette

Las historias cortas no exigen una planificación con la que sepamos qué sucede en cada párrafo ni cómo llegar al final. Y hablo de párrafos porque los relatos no necesitan capítulos, especialmente si son relatos breves. Un relato puede ser una única escena contada en mil palabras.

Las novelettes, sin embargo, sí pueden necesitar algo de planificación, pero aceptan muchísima flexibilidad. Si queremos hacer un cambio en una novelette (eliminar o añadir un personaje, cambiar el escenario, cambiar la época…), no tenemos que revisar y editar tantas palabras como en una novela, sea corta o no. Recordemos que la novelette tiene entre 8.500 y 17.500 palabras, lo que hace que sea un texto más manejable y que acepte probar y cambiar incluso diferentes finales.

Es decir, que los relatos y las novelettes nos permiten lanzarnos a escribir la idea sin tener que pensarla demasiado. Ya la iremos desarrollando por el camino y ya veremos si ese camino nos lleva al norte o al oeste, excepto si la idea que tenemos es un final/destino concreto.

Las novelas, sin embargo, sean cortas o largas, sí requieren una planificación.

Qué significa planificar

Esta es la pregunta del millón: ¿qué significa planificar? Es una pregunta importante porque es la que rompe el primer mito de escribir con brújula, el que dice que los escritores brújula no planifican.

El mundo de la escritura nos vende insistentemente que planificar significa hacer escaletas, fichas de personajes y tener todo el proceso detallado por escrito antes de ponerse a escribir. Es verdad, pero no es toda la verdad. Puede que sea su verdad, pero no es la mía ni la del resto de escritores brújula.

La planificación brújula

Aunque parezca una contradicción, los escritores brújula también planifican, lo que pasa es que no lo hacen «como mandan los cánones».

Lo que diferencia a los escritores brújula de los escritores mapa es que los brújula desarrollan la idea en su cabeza. Es decir, mientras el mapa saca sus accesorios de mapa para que le ayuden a dar forma a la idea, los brújula hacen lo mismo, pero sin necesidad de los accesorios.

Por poner un ejemplo visual: un escritor está sentado a la mesa rellenando fichas de personaje y escaletas, mientras otro está paseando por el jardín. Parece que el de la mesa está trabajando en su proyecto y que el otro «se la está rascando». Sin embargo, los dos están trabajando, están haciendo exactamente lo mismo ―desarrollar idea y personajes―, pero uno necesita tenerlo todo por escrito mientras que el otro tiene esa misma información en su cabeza, no necesita volcarla todavía.

El borrador cero, que no es el primer borrador

El borrador cero no es exactamente un borrador, sino una hoja de ruta inicial, el planificador de la historia, un planificador básico y que sufrirá muchos cambios, una especie de resumen de una historia que todavía no existe.

Un capítulo puede estar compuesto únicamente de preguntas (¿por qué va el personaje al coche? ¿cómo se llama su abuela?), y/o de anotaciones (el personaje tiene un gato, documentarse acerca de la ciudad de antes de la guerra civil). Además, este borrador no tiene que ser un borrador terminado. Se acaba cuando los conceptos comienzan a esclarecerse y se necesita volver al principio para escribir el primer borrador.

Un escritor brújula no hace escaletas y es posible que ni haga fichas de personajes en esta parte inicial del proceso. ¿Por qué? Porque eso le frena, es un obstáculo. Lo que el escritor brújula necesita es escribir, sacar la idea de su cabeza en forma de frases, no organizar, no todavía. Por eso, su herramienta para planificar es el borrador cero.

Escribir.

En mi caso, escribir a mano. El borrador cero siempre siempre lo escribo a mano porque lo que me gusta es escribir, no sólo teclear. Eso viene después, en el primer borrador o incluso en el segundo.

Ahora sí: el primer borrador

A partir de aquí, el escritor brújula se convierte un poco en mapa, aunque es un mapa posterior que indica el camino ya recorrido, no el que se va a recorrer.

Y, mientras tanto, el escritor brújula sigue dando vueltas a todos esos aspectos en su cabeza, sigue planificando las rutas por las que irán las tramas para encontrarse y que tengan sentido, sigue moldeando los personajes y los escenarios y las descripciones y los diálogos y… Pero no lo hace en un espacio destinado a la planificación, sino que lo incorpora ya en el borrador, en la narrativa, en más notas al margen, en cada revisión.

¿Por qué se dice que escribir con brújula es escribir sin planificar?

Un rasgo común entre los brújula, incluso en el primer borrador, es que después de pensar y pensar en lo que van a escribir ese día, al ponerse a teclear surge otra escena completamente diferente e improvisada. ¿Improvisada? Tal vez no. Es muy posible que en la trastienda de nuestro cerebro, que no ha dejado de planificar, se hayan recogido ideas de las que no hemos sido conscientes, pero que están ahí y que salen a la luz fingiendo llegar de sorpresa.

Quienes se definen como escritores brújula dicen que, cuando se sientan a escribir, se dejan llevar por lo que se les ocurre ese día, de ahí viene el mito de escribir sin planificar. De ahí y de quienes escriben relatos cortos. Sentarse y a ver qué sale.

Sin embargo, escribir escenas/capítulos «improvisados» no significa escribir una novela con brújula. Aquí hablamos de escribir una novela entera, no sólo escenas, y una novela no se improvisa. Es decir, se puede escribir una novela con una brújula que mapea o un mapa que brujulea cuando ya se ha empezado el camino, pero no con un método cien por cien brújula/improvisación pura.

Cuando se escriben escenas y capítulos «improvisados», se hace siguiendo la trama, sabiendo quién es el asesino, quién es la víctima, por qué, cuándo, cómo… Todos esos conceptos generales ya se han planificado, son la brújula que guía hacia el final.

La brújula ralentiza la escritura

Otro de los mitos es que escribir con brújula es mucho más lento que planificar porque se escribe y reescribe y reescribe. Voy a atreverme a negarlo rotundamente porque lo que ralentiza es usar técnicas que no son nuestras.

Mientras el escritor mapa traza su ruta en escaletas, el escritor brújula está ya transitando esa ruta, explorando el camino para saber si va bien por ahí o no. Después de «caminar el camino» (caminante, no hay camino, se hace camino al andar), toma notas de lo que se ha encontrado y las pone en un papel/documento aparte.

Es posible que los dos escritores lleguen a su destino a la vez. También es posible que uno llegue antes que otro, o que el que llega antes llegue en peores condiciones, o no.

No, escribir con brújula no ralentiza nada, igual que tampoco ralentiza escribir con mapa, excepto si te fuerzas a usar un mapa o si te fuerzas a usar una brújula cuando no son tus artilugios naturales.

¿Pero realmente funciona escribir con brújula?

Está claro que sí que funciona. Nadie escribiría así si no funcionase. De hecho, muchos escritores muy famosos afirman no planificar antes de sentarse a escribir la idea. Y también funciona escribir con mapa, con plano detallado, con todos los accesorios de una planificación meticulosa.

Hablamos de escribir, de una actividad/profesión creativa. Siempre recomiendo aprender todas las técnicas, probarlas, quedarse con la que nos funciona. La creatividad no puede encerrarse en una única manera de hacer las cosas. No te creas eso de «si no haces una planificación previa, te vas a bloquear» porque no es verdad. Como he dicho antes, puede que sea su verdad, pero no tiene que ser la tuya.

¿Qué método prefieres? ¿Has probado otros? Te leo.


Isabel Veiga López

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Dos libros (Volver a entender, A Friend of Dorothy Again), dos marcapáginas, en la arena, al lado de una estrella de mar.

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