• Leer contamina mi estilo literario

    Si me diesen una libra (o un euro) cada vez que leo eso de «no leo porque no quiero contaminar mi estilo literario», tendría más dinero para gastar en libros, pero no sería rica. ¿A que tú también lo has oído/leído? Es una excusa simplona para justificar el «no me gusta leer». En otras artes Cuando preguntan a un músico, a uno de esos megafamosos, por sus influencias, siempre siempre SIEMPRE menciona a otros músicos. Jamás jamás JAMÁS la respuesta ha sido «no escucho música para no contaminar mi estilo». Lo mismo podría decir de diseñadores de ropa, arquitectos, pintores, fotógrafos, cocineros, directores de cine… Si suena absurdo en otras…

  • ¿Cuándo pude llamarme «escritora»?

    Uno puede llamarse lo que quiera cuando quiera. Puedes decir “soy escritora” sin haber escrito ni en las notas del móvil. Que lo digamos no significa que sea cierto, pero por poder, claro que podemos decirlo, que no he venido yo a coartar tu libertad. Pero este artículo no va de absurdos, sino del origen del síndrome del impostor del que te hablé la semana pasada. ¿Y recuerdas que te dije que no es culpa tuya sino de los demás y un poco tuya también? Pues no me repito porque, aunque no lo recuerdes, puedes leerlo aquí. Si no fuese por el síndrome del impostor ―es decir, por el qué…

  • El síndrome del impostor no existe: son los demás

    No voy a hablar del síndrome del impostor, sino de qué es lo que lo causa y alimenta. Estoy (bastante) segura de que, en algún momento de tu vida, lo has sufrido y has pensado que era por tu culpa, por no tener la suficiente seguridad, por pensar que aún no estabas a la altura, por no tener una titulación. Pues no, no era/es culpa tuya, es de los demás. Hala, ya lo he dicho. Venga, va, admito que hay un componente importante que ayuda a desarrollar el síndrome una vez que los demás lo fabrican: creerse las opiniones ajenas. Mi experiencia con el síndrome del impostor En mi trabajo…

  • Vivir de escribir: mito o realidad

    Al poco de abrir mi primer blog, hace doce años ya, decidí que quería ampliar mis miras en esto de la escritura. Quería vivir de escribir. En mi mente naif, un escritor era alguien que escribía libros y una editorial se los publicaba. Punto. Es decir, tenía esa antigua imagen de los escritores que había estudiado en el colegio, los clásicos, los que yo creía que sólo escribían. También veía en la tele a los escritores de la época, que hablaban de escribir libros, nada más. Aunque algunos eran periodistas, nunca relacioné sus trabajos con la necesidad de llegar a fin de mes. Eran famosos, ergo eran ricos. Todo esto…

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