¡Soy escritora!
Mandando a paseo al síndrome del impostor

Soy escritora.
Así te lo digo, sin complejos, sin miedos. Y te lo digo con voz firme mirándote fijamente a los ojos —ojalá pudiese—. Puedes discutírmelo, puedes preguntarme si he publicado algo y yo contestaré lo que tenga que contestar. Y puedes volver a discutir. Lo admito porque lo entiendo. Te aviso que estarás discutiendo en soledad y en vacío, pero tienes todo el derecho a hacerlo.
Verás, es que tengo que convencerme de que soy escritora. No se trata de que tú lo creas, sino de creérmelo yo. ¿Cómo podría convencer a los demás de algo que yo no creo? Siendo político, pero no lo soy. Así que voy a seguir diciendo, diciéndome, que soy escritora porque es lo que soy. Y punto.
Y lo diré alto y a menudo para ahuyentar al síndrome del impostor, ése que me repite constantemente que no soy escritora, que deje de jugar y de engañar a los demás, que soy maestra de apoyo porque es en lo que me formé y en lo que trabajo. Tengo que ahuyentar a ese síndrome dejándole claro que no me importan sus opiniones, que soy lo que quiero ser si me esfuerzo y trabajo duro para conseguirlo. Y, hala, con viento fresco el puñetero síndrome.
El síndrome del impostor no es un ente abstracto. El síndrome del impostor son los demás, con sus opiniones y sus ganas de juzgar a todo el mundo, por eso me resulta fácil ignorarlo.
Solía decir que era un «intento de escritora», un proyecto en ciernes (nunca antes había escrito esa palabra), pero llegó un momento en el que decidí que era más sincero y real que decir que ya soy escritora. Llevo escribiendo tantos años y aprendiendo el oficio desde hace tanto tiempo que me parece una tontería estar a vueltas con el síndrome dichoso.
Hoy en día, con dos novelas publicadas (Volver a entender y En un jardín sin miedo), la tercera en camino y montones de relatos ya no me justifico. A mi edad vintage, además, ya no espero a nadie, no sigo ciegamente a nadie (nunca lo hice), no obedezco todos los cánones establecidos, no sigo las exigencias de los pseudo gurús de la escritura.
De momento, aquí estoy, gritando al mundo que SOY ESCRITORA, creyéndomelo, siguiendo los pasos que creo que hay que seguir porque quiero hacer las cosas bien, de manera profesional. Vale, reconozco que, después de tantos años en esto, sólo sigo algunos pasos e ignoro muchos, los que he analizado y no me convencen.
Si quieres, puedes charlar con mi síndrome del impostor y criticarme a dúo, que me da igual. Yo seguiré trabajando para conseguir mi meta.

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3 Comentarios
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Phedrera
Una vez leí una frase que decía, en líneas generales, que si te despiertas por la mañana y lo primero que piensas es en escribir, entonces no tengas duda de que eres escritor.
Me da mucha rabia no recordar de quién era, ni qué decía exactamente. Pero yo no me llamaba a mí misma escritora, a pesar de que escribo desde que tenía 14 (tengo 27). Ahora, independientemente de si publico, publicaré, he publicado o dejaré de hacerlo, soy escritora, y eso nadie me lo discute. Así que sí, Isabel, convéncete de que tú también lo eres.
Un saludo!!
Isabel Veiga López
Me acuesto pensando en lo que voy a escribir al día siguiente. Lo de despertarme, es más complicado porque soy vespertina total 😀 Si lo decimos con seguridad y trabajamos para conseguirlo, no nos pueden discutir lo que somos.