¿Qué hago con las críticas?

Qué hago con las críticas

¿Alguna vez te ha influido una crítica hasta el punto de modificar tu manera de escribir? ¿Reaccionas hoy en día a las críticas igual que lo hacías hace años, cuando te considerabas novel?

¿Qué es una crítica?

Si no tenemos clara la respuesta a esta pregunta, será difícil que podamos gestionar las críticas de una manera inteligente que no afecte a nuestra motivación y otros factores emocionales que intervienen en la creatividad.

La palabra «crítica» tiene, en muchas ocasiones, un significado negativo. Hablamos de gente que critica a los demás, de personas criticonas. Todos lo entendemos como algo malo, y tenemos razón.

Sin embargo, en el mundo artístico en general, las críticas pueden ser buenas y malas. «Ha recibido muy buenas críticas por su último trabajo», es un perfecto ejemplo de que se puede usar esa palabra en un contexto muy positivo.

En este artículo, voy a hablar de las críticas como comentarios ―buenos y malos― hacia nuestros trabajos literarios.

Tienes un borrador, no un producto finalizado

Si lo que tienes es el borrador cero o, incluso, el primer borrador, no deberías enseñarlo todavía. Le falta revisión, la historia podría tener puntos débiles, puede que le sobren escenas o le falten descripciones, que los diálogos no estén trabajados. Si buscas opiniones, vas a recibir muchos comentarios resaltando errores, y eso puede desmotivar, aunque no debería.

No estoy diciendo que no hay que enseñar los borradores, ni mucho menos. Además, cada cual es libre de hacer lo que le apetezca y de saltarse todos los consejos, sugerencias y normas. ¿Sabes que lo tuyo es un borrador cero y, aun así, quieres que lo lea esa persona de confianza? Adelante. Si confías en su criterio y sabe que lo que va a leer es sólo un borrador, no hay ningún problema. Otra cosa es soltarlo en internet al alcance de desconocidos sin avisar de que es sólo un borrador.

Los lectores beta

Aunque hoy hablo de las críticas y cómo gestionarlas, no está de más saber quiénes nos van a dar esas críticas, por eso menciono a los lectores beta.

Estos lectores son los que van a leer el último borrador, el más pulido, el que das por terminado de momento. Te van a decir lo que les ha gustado y lo que no, si la historia les ha enganchado desde el principio, si la han dejado a la mitad porque les aburría, si algún personaje es demasiado plano, si los diálogos están bien construidos.

Los lectores beta son necesarios porque son sinceros, pero requieren una mente abierta y una gran dosis de humildad por parte del escritor.

Escriconsejo: si no vas a hacer caso a lo que te digan, si vas a pensar que todos se equivocan porque no dicen que tu obra es fantástica y que no tiene errores, no pidas lectores cero. Los lectores beta son para escritores, no para egos inflados.

Analizar las críticas para entenderlas y usarlas a nuestro favor

Cuando llevamos ya tiempo por estos lares escritoriles expuestos a un público que no conocemos personalmente, nos curtimos en esto de las críticas. No digo que nos volvemos inmunes, sino que aprendemos a distinguir los buenos comentarios de los «a ver si te puedo ofender». No ofende quien quiere, sino quien puede. Normalmente, es nuestra decisión ofendernos o no.

Cuando empezamos, solemos quedarnos con las malas críticas e intentamos cambiar para gustar a los que hicieron “malos comentarios”. Un error, un gran error, un grandísimo error, créeme. Todos hemos pasado por ahí, todos nos hemos equivocado al hacer caso a lo que, supuestamente, debíamos mejorar. Que no digo yo que todos estuviesen equivocados, sino que no todos tenían razón.

Mi experiencia

Hace más de veinte años ―qué mayor me hace sentir eso― enseñé el relato «Hasta que mi muerte nos separe» a dos amigas a la vez. Una dijo que estaba bien, que había conseguido transmitir la confusión mental de la protagonista. La otra dijo que parecía un artículo de periódico, con todas esas frases tan cortas, que por eso no le gustaba. ¿Adivinas a quién hice caso? Sí, a quien no debía.

A partir de ese comentario, siempre intentaba alargar mis frases para no crear un “artículo de periódico”. Cambié mi estilo o, mejor dicho, lo que se adaptaba mejor a cada texto. No quería que me volviesen a decir «está mal escrito». Fue una tontería.

Los textos ya no salían naturales, sino forzados. Me llevaba más tiempo escribirlos porque estaba pendiente de la longitud de las frases. Error, pero un error del que he aprendido, que es para lo que son los errores, así que me alegro de haber pasado por eso.

En este artículo, te explico por qué ese relato tiene que tener frases cortas.

El caso contrario

Lo que veo mucho en internet, pero mucho mucho, es el caso contrario al mío. Alguien publica un pequeño relato cuyo primer párrafo es prescindible, o sin comas ni acentos, o con un diálogo mal escrito. Los comentarios hacen referencia a estos fallos corregibles que mejorarán el texto, pero el autor se enfada.

¿Cómo se atreven a decir que no está bien? ¿Están intentando coartar su estilo, su creatividad? ¿Tienen envidia de su talento? Sí, seguro que va a ser eso. El autor se escuda detrás de mil excusas con tal de no cambiar ni un punto ―si es que ha puesto alguno―.

Estas personas entienden los comentarios como un ataque, y tampoco es eso.

Entonces, ¿qué hago con las críticas?

Aprender a entenderlas y a aceptar las que te ayuden a mejorar como escritor o pintor o actor. A veces, sólo la experiencia te dice a quién hacer caso. Lee los comentarios en textos ajenos y decide cuáles te gustaría recibir a ti, cuáles te parecen productivos.

1. ¿De quién viene la crítica? Ya sabes que los lectores cero están para ayudar, no para destruirte. Sus comentarios son importantes. En ocasiones, pueden ser contradictorios, así que apóyate en lo que diga la mayoría.

En un grupo de internet en el que no conoces a los críticos, deberías dedicar algo de tiempo a saber quién es esa persona que te comenta algún detalle que debes mejorar. A veces, entre la manada, puedes encontrar gente con más experiencia que tú y que está dedicando su tiempo a ayudarte sin pedir nada a cambio. Valora ese tiempo y ese comentario.

2. ¿Qué dice la manada? Que tu texto es horrible, que no hay quien lo entienda, pero no sugiere mejoras. Es decir, es una manada de criticones que no pretende ayudar. Una buena crítica es la que entra en detalle y dice cómo mejorar.

Pero, cuidado, porque puede ser el caso contrario. Te dicen «qué bonito, me ha gustado» sin aportar nada más. Tienes muchos comentarios que mencionan mejoras, pero hay quien dice que todo está bien, que tu relato es genial, que no hagas caso a los demás, que lo importante es el mensaje. Huye de esa gente porque no aportan nada y no te ayudan a crecer como escritor.

Conclusión

Saber a quién debemos escuchar es algo que requiere experiencia. El sentido común ayuda, claro, aunque la experiencia le da más valor.

Los comentarios que nos dicen que somos geniales no siempre son los mejores. Hay que tener en cuenta quién nos los dice y en qué contexto está.

Humildad. Si te crees un genio de las letras y no aceptas comentarios de mejora, te quedarás estancado en tu pozo y no podrás salir.

Posdata

No os podéis imaginar lo que me he contenido y la de palabras y expresiones que he suavizado. Algunas, como «ignorantes» y otras peores, las he quitado. En fin, que hoy me ha dado por sacar mi lado no sarcástico.

¿Te has perdido algún enlace? Aquí los tienes todos y con uno de regalo:

Relato «Hasta que mi muerte nos separe»

Comentario de texto del relato

Ni tú ni tu ego sois escritores

Palabras vacías para escritores principiantes

Cómo encajar las críticas hacia tu libro – Tregolam


Isabel Veiga López

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