No me gusta planificar para escribir

No me gusta planificar para escribir

No, éste no es otro artículo acerca de escritores de mapa o de brújula. Éste es un artículo acerca de la planificación, de lo que significa planificar, de por qué no hay brújulas en estado puro y por qué no debería haber mapas en estado puro. Doy por sentado que ya sabes lo que es eso de mapa y brújula, así que no voy a explicarlo.

La escritura de novelas tiene varias fases, y cada escritor odia o ama una o varias de esas fases. A mí me encanta la revisión―edición―corrección. Sé que otros adoran la planificación y posterior escritura. Eso es porque ellos se apañan bien creando el esqueleto, mientras que yo avanzo mejor cuando está ya construido. Ni ellos tienen toda la razón ni yo estoy equivocada. Sólo son diferentes maneras de afrontar el proceso. He probado la suya y no es para mí. No sé si han probado la mía, pero seguro que no es para ellos.

Planificar no es desarrollar

El primer paso para escribir es tener una idea. Mejor dicho, es elegir una de las ideas que tenemos. La que más nos enganche, la que más nos apetezca contar.

Después, llega el desarrollo de esa idea, que es la base que nos llevará a la planificación. Es decir, le damos vueltas y más vueltas a la idea, la estiramos, la miramos muy de cerca para ver los detalles, le añadimos ingredientes como personajes, escenarios, situaciones.

No diremos todavía que estamos planificando. Lo que hacemos es agrandar una idea y ponerle los elementos que creemos que la hacen crecer y multiplicarse. La estamos desarrollando. Coleccionamos las piezas que fabricamos, no descartamos ―o no deberíamos descartar― ninguna por el momento. Es posible que algunas se queden fuera porque no habrá manera de hacerlas encajar. Es algo así como crear piezas sin una forma concreta.

El desarrollo de una idea dura lo que tardemos en decidir que necesitamos escribirla ya. Puede ser una semana o veinte años. Durante ese tiempo, mareamos y maduramos la idea hasta que nos duele tenerla dentro y la hacemos salir. Puede que haya estado únicamente en nuestra cabeza o puede que hayamos tomado algunas notas. Hay artistas de todas las disciplinas que son capaces de ver todo el conjunto en su mente, y hay artistas que tienen notas/bocetos sin un aparente orden ni criterio.

Planificar es organizar

Ya tenemos todas las piezas y las ganas de escribir esa historia. Aquí es donde empezamos a planificar y donde aplicamos eso de «cada escritor es un mundo» porque cada uno tiene sus propias técnicas. Me atrevo a decir que son las mismas que cada cual usa para aprender y estudiar. Al menos, así es en mi caso.

Cuando no habíamos ido a clase y necesitábamos los apuntes, sabíamos a quién pedírselos y a quien no. Había algunos que, para nosotros, eran un galimatías que sólo entendía su autor. Otros, sin embargo, eran tan claros que entendíamos todo sin problema.

Y en este apartado entra también la manera de aprender. Yo soy de aprendizaje visual. Es decir, si veo las cosas (las veo, las escucho, las experimento), me resulta mucho más fácil comprenderlas, aprenderlas, recordarlas. No me refiero a verlas en un esquema, sino a verlas en su esencia, a los ejemplos, al producto terminado.

Esto es importante porque necesitamos organizar ―mucho o poco, allá cada cual― el desarrollo que hemos estado gestando. Ahora es cuando tenemos que poner cada pieza donde creemos que debe estar; es cuando debemos limar los bordes para darles la forma necesaria para que la pieza encaje con las demás.

Tenemos que poner un orden al desarrollo, pero eso de «orden» tiene un significado diferente para cada persona. Hemos llegado a las técnicas de planificación. Lo que funciona para ti puede ser un caos para mí; lo que a mí me ayuda a avanzar, para ti es una pérdida de tiempo. Diversidad.

Ante todo, flexibilidad

Te decía al principio del artículo que no debería haber brújulas y mapas en estado puro. Seguro que alguien puede decirme «pues yo soy mapa cartográfico y anoto cada pequeño guijarro y charco del camino; no dejo nada al azar». Pues deberías, ésa es mi opinión.

Esto es como cuando has escrito y revisado un párrafo, y al leerlo en voz alta algo falla. Sólo te has dado cuenta cuando lo has leído en voz alta. Lo mismo puede pasar con la planificación exhaustiva que, al leerla en el contexto, puede que no quede tan bien como esperábamos, que no produzca el efecto deseado. Seremos flexibles y nos adaptaremos a lo que la historia necesita, no a lo que nos empeñamos que necesita.

Por norma general, los escritores que planifican antes de ponerse a escribir son conscientes de que puede haber cambios. Suelen ser pequeños cambios, pero tienen su importancia en la trama.

Quienes no planificamos antes de escribir porque escribir es, precisamente, nuestra manera de planificar, también sabemos que va a haber cambios. Ese borrador que escribimos y en el que planificamos es lo que llamamos borrador cero y ya te hablé de él en este artículo titulado El (desconocido) borrador cero, que no es lo mismo que el Primer borrador. Tengo artículos en los que soy más original con los títulos, de verdad.

No importa cómo planifiques. Lo que debes tener claro es que hay que ser flexible para aceptar que nuestras planificaciones no tienen que ser perfectas, que son una guía para llevar la historia de principio a fin. Cómo no, siempre habrá una rara avis que no cambia nada de nada, para bien y para mal.

Depende del formato

Si escribes relatos, sobre todo relatos cortos, no planificas. Eso de «me dejo llevar por las musas» es muy de relato corto. Jamás nunca de las vidas he planificado un relato corto o un cuento. Escribo, corrijo, edito lo necesario, fin. O puede que la planificación esté en mi cabeza sin darme cuenta, pero creo que no.

Mi planificación para mi novela corta Volver a entender (sí, tenía que mencionarla 😊) fue el borrador cero. A partir de ahí, di forma a la historia. La intención inicial era escribir una novelette y, por eso, no necesité una planificación detallada.

Si escribes novelas (más de 40.000 palabras) y, sobre todo, sagas, tienes que planificar. No puedes dejarte llevar, no puedes confiar en recordar todos los detalles pequeños y grandes de cada personaje, conversación, escenario, porque no te vas a acordar de todo.

Con las novelas, necesitas encontrar tu propia estrategia de planificación, o tus propias estrategias de planificación porque puedes mezclarlas. En la nueva novela que estoy escribiendo, mezclo el borrador cero con un pequeño resumen aparte en el que anoto quién aparece en cada capítulo, si hay diálogo, y otras cosillas que pueda necesitar.

No me gusta planificar para escribir

Lo que no me gusta es planificar al detalle, con esquemas, escaletas, fichas y todas esas cosas antes de escribir. Sí, lo he probado, lo he intentado, y yo no puedo hacerlo así. Yo soy de borrador cero.

Alguna vez he leído/oído eso de que escribir varios borradores lleva mucho tiempo, que es más rápido con una planificación inicial bla bla bla. Verás, en mi caso, si me pongo con escaletas antes de escribir, es posible que nunca acabe la novela. De hecho, es muy posible que no llegue siquiera al primer borrador. No se trata de qué método es más rápido, sino de cuál nos funciona, cuál nos permite avanzar hasta llegar al final.

¿Qué métodos de planificación usas tú? ¿Te gusta la fase de planificación o prefieres la de edición?


Isabel Veiga López

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4 Comentarios

  • Iñigo

    Buenas Noches Isabel:
    Me ha encantado el post y me he sentido muy identificado contigo. Si planifico mucho como suelen recomendar me aburro y lo dejo . He decidido tener unas orientaciones básicas de cada escena y de ahí dejarme llevar , cambiando lo que no concuerde. Así mejor, jeje . Gracias por el post . Un saludo: Íñigo.

    • Isabel Veiga López

      Hola, Iñigo, gracias por tu comentario.
      Lo importante es conocerse y no obsesionarse con «lo que hay que hacer». Si lo probamos y no nos funciona, pues sigamos a nuestra manera. Yo estoy ahora escribiendo otra novela y la estoy «planificando» como la anterior, con el borrador cero y pequeñas anotaciones en márgenes y hojas aparte. Saludos.

  • juan carlos quintana rojo

    Creía que yo era el único ser que odia la planificación. Yo soy más de escribir y escribir. Lo que me gusta lo guardo y lo voy encajando. Quizá la mayor desventaja es que muchas veces escribes y no te gusta o no encaja como había creído. Otras veces te sorprendes de cómo una parte te lleva de la mano a otra. Así que soy de borrador cero total.

    • Isabel Veiga López

      No eres el único, no, ya lo ves. 😄
      Supongo que al planificar, habrá momentos en los que tampoco encajen todas las piezas y tengan que retocar lo anterior. Yo me quedo con el borrador cero, sin duda. A cada cual, lo suyo. Lo importante es avanzar y terminar borradores. Saludos y gracias por comentar.

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