• El lector no es un ente único

    Me molesta mucho cuando leo afirmaciones del tipo “el lector cerrará tu libro si escribes eso, al lector no le gustará si escribes así”, como si hubiese un único lector, como si fuese un ente único. He dicho que me molesta, pero podría decir que me cabrea -no voy a usar palabrotas porque quiero parecer una chica fina-. Me cabrea porque, aunque no lo parezca, están hablando de mí y no dan ni una. Hablan de mí y de ti, nos agrupan a todos en ese ente único plano y desaborío asignándonos una imagen de juez exageradamente exigente que da al escritor apenas unas pocas líneas de margen antes de…

  • Internet vintage: los foros

    La soledad del escritor, sobre todo la del escritor que empieza, ya no existe. Antes, si te gustaba escribir y no había nadie en tu entorno que compartiese esa afición, tenías que apañarte sin poder compartir conversaciones literarias. Por suerte, ya no es así. Las redes sociales y otras tecnologías han venido al rescate para que charlemos a nivel intergaláctico con otros escritores, para que podamos compartir nuestros escritos, para que hagamos publicidad de nuestros libros, encontremos cursos de escritura. Qué lástima que algunos, demasiados, hayan convertido eso en un aburrido y cansino spam de su novela, en textos aburridos llenos de faltas de ortografía y, por lo tanto, falta…

  • Sin miedo a la vida

    El día amaneció despejado y con una temperatura perfecta. Arranqué mi moto y salí del garaje dispuesta a disfrutar del camino con una gran sonrisa. Me gusta mucho mi trabajo, así que el buen humor siempre me acompaña a pesar de los problemas que pueda darme la vida. Cuando llegué al geriátrico, pude ver a Marga por la ventana del comedor saludándome con la mano. Cada día me recibía igual, con un saludo y una sonrisa. Era una mujer estupenda de la que aprendí mucho durante su estancia allí. Siempre me ha gustado escuchar y a Marga le gustaba hablar, así que ella satisfacía su necesidad de contar y yo…

  • La sinrazón

    No nos conocíamos. Podría jurar que nunca antes nos habíamos visto. Sin embargo, a pesar de ser dos completos desconocidos, cuando nuestras miradas se encontraron por primera vez, se propinaron un par de puñetazos en una feroz pelea que apenas duró un segundo. El atacó, yo me defendí. El no ganó, yo resistí. A lo largo de nuestra vida, nos encontramos con personas con las que, desde la primera toma de contacto, no queremos tener ningún trato. Incluso sin haber cruzado ni una palabra, ya hemos decidido que no nos gustan, que nos caen mal, que somos polos opuestos y, por lo tanto, no intentaremos un acercamiento. También puede pasar…

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