Lectura crítica, lectura de escritora

Lectura crítica, lectura de escritora

Hace poco, hablando de algunos libros que he leído, me dijeron que soy una lectora crítica. Me lo dijo otra escritora y me sorprendió, aunque no me molestó.

Me sorprendió porque sé que todos los que nos dedicamos a la escritura leemos con mirada más analítica. No es algo que hacemos adrede, sino que nos sale así. Es una de las maneras de aprendizaje para mejorar nuestras propias narrativas, y la mía tiene mucho que mejorar; yo lo sé, tú lo sabes.

No me molestó porque no me lo dijo con mala intención y porque me hizo ver que es cierto, que tal vez analizo mis lecturas más que los demás. De lo que me di cuenta es de que ese análisis suelo hacerlo con las que no me gustan demasiado. Si mi mente no está enganchada a la historia, por el motivo que sea, es más fácil que se ponga en modo análisis para saber por qué no me está gustando, qué es lo que me rechina. También tomo nota de todo lo que me gusta, claro.

Leemos ―o deberíamos leer― de la misma manera que un arquitecto mira un edificio, o un fotógrafo mira una fotografía, usando los conocimientos que tienen. Y eso no es malo, no significa criticar con maldad, sino darnos cuenta de que hemos aprendido nuestro oficio porque vemos cosas que otros no pueden ver.

La lectura crítica no es la que busca errores, sino la que sabe reconocer las técnicas empleadas. Verá los errores, sí, pero no porque los busque. 

Soy así con mis propios textos

No creas que sólo lo hago con libros ajenos. Soy muy crítica con lo que yo escribo.

Empecé varias veces y de diferentes maneras mi último relato porque no me convencía. Sabía que algo estaba mal. No digo que haya quedado perfecto, pero ha quedado mejor para transmitir desde el principio lo que yo quería. O, tal vez, sí ha quedado perfecto y yo no sé ver esa perfección.

De mi novela, hice unas siete revisiones y habría seguido haciendo más, pero entraría en ese estúpido círculo de la imposible perfección que te impide avanzar y publicar, así que solté la novela al mundo y que sea lo que tenga que ser.

Mi nivel de exigencia depende del libro

Para mí, no es lo mismo leer el primer libro de un autor independiente, que el octavo libro de alguien que publica con editorial, o el octavo libro de alguien que da cursos de escritura, autopublique o no.

Cuando leo el primer libro de alguien que autopublica, paso por alto «errores», incluso los gordos. Si conozco a ese alguien y quiere sinceridad, diré mi opinión ―que no deja de ser eso, una simple opinión― con mucho respeto y argumentando cada punto. Creo que una conversación así, con honestidad y respeto, no sólo favorece a ese autor, sino también a mí porque me muestra otros puntos de vista que, tal vez, yo no he considerado.

Si leo un libro publicado por una buena editorial, una de las grandes, no voy a mirar mucho si es el primero o el último de ese autor. Si pasa por una buena editorial, espero y exijo calidad, que para eso tienen lectores profesionales y editores que, se supone, quitan todos los fallos de novato con los que nos machacan en cursos y blogs. Sí, es cierto que el autor ―según dicen― tiene la última palabra, pero yo voy a ser exigente porque o bien la editorial no ha hecho su trabajo o el autor ha sido cabezota y no ha querido aceptar sugerencias.

Lo mismo me ocurre con quienes dan clases de escritura y/o dan mentorías, sobre todo si han escrito ya varios libros. Voy a leer sus libros ―sean con editorial o autopublicados― esperando disfrutar y aprender, sin esos errores que enseñan a no cometer. Puede que te sorprenda, pero algunos de esos libros fallan desde la primera página.

No es una cuestión de gustos

Hacer una lectura crítica es hacer una lectura objetiva, sin sentimentalismos. Es decir, no vale eso de «me ha gustado mucho/no me ha gustado en absoluto­» sin más explicaciones. La lectura crítica es una lectura que analiza.

Es algo así como decir que Bohemian Rapsody es una canción con una calidad buenísima y argumentarlo, aunque no te guste la canción.

Por supuesto, también consiste en decir por qué no te gusta o por qué te encanta algo, pero siempre desde un punto de vista objetivo y abierto a discusión. La clave sigue siendo saber argumentar, saber explicar tus opiniones sin dejarte llevar por pasiones.

Por ejemplo, el libro El perfume no suele dejar indiferente; o encanta o no gusta ni un poquito. Yo estoy en el segundo grupo. Lo que me repele es lo que a otra gente le atrae. La lectura crítica sería analizar esos puntos.

Un análisis de escritora que también es lectora sería darte cuenta de que, aunque te gusten esos párrafos de adjetivos-sinónimos que tiene El Perfume, sabes que no es algo a imitar por escritores noveles.

Qué cosas veo como escritora-lectora

Te voy a poner ejemplos reales, cosas que he pensado leyendo algunos libros.

—No me cuentes cada movimiento de cada personaje. Si está sentado en el salón y quiere ir a la cocina, ya sé que se tiene que levantar y caminar y acercar su mano al picaporte y empujar la puerta etc etc. Con un «cuando terminó, fue a la cocina» es suficiente. (No, no había ninguna intención de «muestra, no cuentes» ni nada parecido).

—Qué elección de palabras tan buena para transmitir esa sensación. Qué importante es dar con el verbo, con el adjetivo exacto.

—Casi dos páginas de diálogo y aún no han hablado de lo importante, sólo cháchara insustancial. ¡Al grano, por favor! Leo en diagonal.

—Las descripciones y el estilo se adaptan perfectamente a lo que está contando, que es no-ficción. Si lo hiciese con una novela de ficción, puede que no quedase bien, pero aquí queda estupendo para hacer una narrativa ágil y sin florituras.

—Vale que la prota quiere contar a su amiga todo lo que ha pasado, pero yo ya lo sé, lo he leído, no necesito todo un capítulo para que charlen las dos de lo que ha pasado. Más lectura en diagonal.

—Me has resuelto el misterio en el primer capítulo. He perdido interés porque sé lo que ocurrió desde el principio.

—Con lo bien que iba el arco del personaje y se lo ha cargado al final.

Y mucho más.

Nunca empiezo a leer un libro con intención de ver esas cosas, nunca. Me gusta disfrutar de las lecturas, pero algunas lo ponen difícil.

¿Lees con ojos de lectora o de escritora? ¿Te gusta comentar los libros que has leído?

3 Comentarios

  • Alain

    Pues yo no me considero muy crítico porque soy de los que se dejan llevar por la trama (vamos, que con que no me aburra ya me conformo).
    Como lector, no me gustan las descripciones interminables, a veces hasta me las salto (si veo que no aportan nada, claro).
    Tampoco soporto la «pomposidad» innecesaria, cuanto más simple mejor.
    Y como escritor, me obsesionan los diálogos (que sean fluidos y que hagan avanzar la acción, aunque sean de besugo). Tanto que descuido las partes no habladas, me temo.
    Pero coincido en los puntos que mencionas. ¡Espero que ya estes totalmente recuperada!

    • Isabel Veiga López

      Supongo que cada uno nos fijamos en una cosa, pero creo que acabamos coincidiendo. Si comentásemos el mismo libro, puede que viésemos las mismas cosas, sin importar si estamos de acuerdo en gustos. Tus diálogos hacen avanzar y nos muestran a los personajes. Tu libro pide algo así. Si escribieses una novela de otro estilo, puede que no quedasen bien o puede que sí. Cada historia, cada estilo es diferente. Saludos.

  • Lucia

    Hola, Isabel.
    No sé si leo con ojos de lectora o de escritora. Leo poco, esta es la verdad. Lo hago sobre todo por la noche y no es un buen momento, lo sè. El cerebro está cansado, las miembras también.
    Una vez compré un libro solo porque me gustaba el titúlo. Se llamaba «Le ho mai raccontato del vento del Nord» de Daniel Glattauer. Fue una intuición fantastica porque el libro superó mis expectativas y resultó ser divertido, moderno con diálogos rápidos y, al final, leí la continuación: «La settima onda».
    Hace muchos años me embarqué en la lectura de «Cien años de soledad» y no entendí nada de nada… y estaba escrito en italiano, eh! Jajaja.
    Para mí el «realismo magico» no es facíl de entender y todos aquellos nombres que se succedían, uno igual al otro, han sido un desastre. Lo terminé por una cuestión de principio, nunca dejo un libro sin terminar, pero me sentí una total idiota con un poco de verguenza por no haber comprendido un escritor tan importante como Márquez. Pero así es. Siempre pienso que tengo que leerlo de nuevo, con otros ojos, tal vez escribiendo el mapa genealógico de los nombres para no confundirse… quizás.

    Tu libro, en cambio, no puedo leerlo por la noche. Tengo que estar despierta para traducir bien. Estoy a la 31 pagina y me gusta muchisímo tu estilo de escritura: conciso, resolutivo pero, en el mismo tiempo, muy fluido y agradable.
    Voy a continuar con mucho gusto.
    Hasta pronto, Isabel.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Personalizar Cookies
Privacidad