Escritores indie y autopublicación

escritores indie y autopublicación
Escritores indie y autopublicación

A pesar de que la autopublicación lleva ya unos años asentada y de que muchos escritores han elegido esa opción ―convirtiéndose así en indie―, una gran parte de la población no sabe todavía que, hoy en día, los escritores ya no necesitamos a las editoriales para publicar y, en consecuencia, no entienden por qué decidimos autopublicar.

En el artículo TodosTusLibros vs Escritores Indie expliqué brevemente qué es eso de ser indie (independiente) y por qué una buena idea como la de TodosTusLibros nos puede perjudicar si no se usa ni se entiende correctamente.

En este artículo voy a ampliar esa información, explicando por qué muchos escritores decidimos autopublicar en lugar de ver nuestros libros respaldados por un sello editorial. Y qué mejor ejemplo que yo misma 😊

Yo también pensaba que autopublicar era sinónimo de mala calidad

Hace años, cuando publicar en Amazon aún se podía considerar novedad, yo pensaba que sólo autopublicaban quienes habían sido rechazados sistemáticamente por las editoriales.

Era una opción que no estaba en mis planes si algún día se me ocurría publicar. A pesar de tener esa opinión, sentía curiosidad por saber por qué decidían autopublicar, qué punto de vista me podían aportar, así que busqué experiencias.

La revelación

Busqué y encontré. Una escritora contaba en su blog por qué prefería autopublicar. Fue revelador. Explicaba los diferentes puntos que la habían llevado a tomar esa decisión y me abrió los ojos. Desde entonces, he investigado más el tema de las editoriales y resulta que yo también me quedo con la autopublicación.

Siempre digo que la información es poder. En este caso, es poder tomar decisiones teniendo todos los puntos de vista.

Como su artículo fue útil para mí, voy a hacer lo mismo y voy a comentar mi propia experiencia, por si es útil para ti.

Por qué autopublico mi primera novela

Tiempo

Ya dejé atrás la juventud. Es decir, el tiempo es algo importante para mí; no voy a perderlo en esperas, no con la primera novela. Para una vez que me decido a publicar algo, no voy a arriesgarme a no llegar a verlo publicado. Olé mi optimismo.

Las editoriales tienen ritmos lentos. Lo entiendo, no lo critico, no lo juzgo, pero no es para mí, no ahora. Tardan meses en leer el manuscrito y en contestar. Para cuando se termina el proceso de edición, corrección, diseño, maquetación, resulta que hay que seguir esperando porque no tienen hueco para publicar. Traducido en tiempo humano, hablamos de un año o más desde que envías tu manuscrito. No, decididamente no es para mí.

Si autopublico, yo tengo el control, yo decido si publico al terminar ese proceso o si espero un poco más. La decisión es mía.

Profesionales

No se me ocurre publicar mi novela sin que pase por las manos de profesionales. En una editorial sería lo mismo, pero yo no podría elegirlos.

No dudo del buen hacer de los profesionales de la editorial, que puede que sean los mismos que yo contrato, pero quiero tener la libertad de decidir con quién quiero trabajar. Si vamos a formar un equipo, que sea mi equipo, no el de la editorial.

El contacto con los profesionales es más directo en la autopublicación, lo que significa que, además, algo aprendo porque tengo que involucrarme sí o sí en su parte del trabajo. Eso me gusta.

Decisiones, control

Son las palabras clave. Yo tengo el control sobre todo el proceso porque yo tomo las decisiones, todas, de principio a fin.

Esto lleva consigo una gran responsabilidad en la que conceptos como el ego no tienen cabida. Tomar decisiones no significa decir a los demás cómo hacer su trabajo o no aceptar sugerencias, sino escuchar a los lectores beta y al resto de profesionales teniendo en cuenta sus aportaciones y aceptándolas en muchos casos.

Envié a mi maquetadora y diseñadora Mariana Eguaras un boceto de la portada para que se hiciese una idea de lo que yo buscaba. Yo sabía que iba a recibir sugerencias y que podrían ser mucho mejores que la mía. El resultado final es una mezcla de las ideas de Mariana con mis decisiones acerca de la imagen y el tipo de letra. Mi boceto inicial con unos anillos se quedó en eso: un boceto, una idea. Confié en el buen hacer de Mariana Eguaras y en su experiencia, y no me cerré en banda a «me gusta mi idea y es la que quiero».

Me pasó lo mismo con las sugerencias de los lectores beta y de mi correctora Ana García de Polavieja. Me he mantenido firme en acentuar el adverbio «sólo» porque sí, porque es mi capricho particular, y he cedido con el acento en los pronombres demostrativos, cachis. Las frases, párrafos y palabras que he añadido al terminar el manuscrito han sido gracias a las opiniones de los beta y de Ana.

¿De qué sirve pedirles tiempo para leer y opinar si luego ignoramos sus comentarios rebatiendo todo lo que nos dicen? De discutir con las correctoras no hablo porque no le encuentro sentido. Es cierto que no hay obligación de aceptar todos los cambios que sugieren, pero se habla y ya está.

Como te decía, estar al mando conlleva responsabilidad, pero también humildad para reconocer que tenemos fallos y para corregirlos, y para aceptar que los profesionales saben más que nosotros y sus ideas pueden ser ―y suelen ser― mejores.

Derechos de autor y de explotación

Tema importante. Si eres un escritor independiente, mantienes todos los derechos sobre tu obra, no los cedes.

Lo normal, cuando firmas con una editorial, es ceder (parte de) tus derechos. Ellos deciden cuándo se publica, cómo se publica, durante cuánto tiempo se publica. Si se traduce a otros idiomas, ¿el beneficio es para ellos o para ti? ¿Y si has escrito algo tan bueno que lo quieren pasar a película? No te rías, no. Nos empeñamos en pensar que no somos lo suficientemente buenos como para algo así y no damos importancia a los derechos de explotación, pero ¿y si te ocurre?

De momento, no quiero ceder nada, sea para bien o para mal.

Si ocurren cosas buenas con mi novela, quiero todo el pastel, no sólo una parte. Si no va muy bien, acepto las consecuencias.

Ingresos por ventas

Mensuales. Sean cinco euros o quinientos (ya, a mí también me da la risa con esta cifra), los recibiré cada mes. Es más fácil planificar ofertas y estrategias de venta cuando sabes lo que estás vendiendo mes a mes.

No es una decisión rígida para siempre jamás

Creo que he dejado claro cuál es mi opción para publicar. También he dicho que es mi opción para mi primera novela, pero ¿lo será para la segunda? De momento, es mi intención, aunque nunca se sabe.

Cuando decides ser independiente, no quiere decir que lo tengas que ser para siempre. Depende de la novela, del dinero que tengas para afrontar la inversión que supone autopublicar (una desventaja que tiene, hay que tener dinero para invertirlo en publicar con buena calidad), de las circunstancias en las que te encuentres.

¿Te ha resultado útil?

Como dije al principio, mi intención con este artículo es aportar mi propia experiencia y opinión personal. Ahora que tienes la información, tienes también el poder de decidir. ¿Qué vas a hacer?

Artículo mencionado, profesionales y otro artículo de regalo:

TodosTusLibros vs Escritores Indie – Isabel Veiga López

Ventajas de autopublicar para un escritor novel – Esther Magar

Mariana Eguaras, consultoría editorial. Mi maquetadora y diseñadora

Ana García de Polavieja. Mi correctora


Isabel Veiga López

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4 Comentarios

  • Esther

    Hola Isabel
    Me suscribí a tu blog hace poco y me siento reflejada en todo lo que comentas de este post. Yo, como tú, también soy indie y me condiciona el tiempo. Pero cada vez estoy más convencida de que hice lo correcto y si puedo, autopublicaré mi próxima novela, tambien en Amazon.
    Suerte y un abrazo, te sigo

    Esther Rebellón

    • Isabel Veiga López

      Muchas gracias, Esther. No conocía tu blog, pero ya me he suscrito. Sí, veo que estamos en el mismo camino y no es un mal camino. Hay que trabajar mucho, claro, pero eso no es problema para quienes decidimos no depender de terceros, para bien y para mal, que no todo es fácil. Yo también creo que he hecho lo correcto y me gustaría repetir. Saludos y suerte.

      • Víctoria

        Yo he intentado publicar con el editorial pero es poco rentable comparado con lo que puedes ganar por tu cuenta. Pueden tener toda la influencia y repercusión del mundo, pero de qué te sirve si te dan una migaja del pastel.

        • Isabel Veiga López

          El porcentaje que dan las editoriales es muy pequeño. Hay que tener en cuenta que el autor no invierte nada, así que todo lo que llega es neto para el bolsillo -y hacienda, que son unos cuantos, pero no todos-. Las regalías del autopublicado son mayores y no se reparten, pero puede no ser fácil recuperar lo que se ha invertido. En tema de dinero, no todo el mundo puede elegir. Quien no puede invertir en profesionales, tendrá que ir por editorial y hacer un trabajo extra que el autopublicado no tiene que hacer. Saludos.

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