Efecto Rashomon: describir a través del personaje

Es habitual dejar las descripciones en manos del narrador, sea omnisciente o no.

Es habitual y está bien porque es quien tiene tiempo para contarnos y mostrarnos lugares, olores, sonidos, personajes, hechos.

Sí, está bien que el narrador describa, pero también podemos dejar, de vez en cuando, esa tarea a los personajes.

No estoy hablando de describir personajes. Bueno, un poco sí, pero no exclusivamente de eso, sino de describir cualquier cosa que necesitemos a través de los ojos de quienes se pasean por nuestras historias.

Ya lo hacemos sin darnos cuenta

En los diálogos, cada vez que un personaje opina o hace un comentario sobre alguien/algo, está describiendo, aunque lo haga con una descripción subjetiva, sutil, breve. Para el lector, es suficiente para formarse una imagen de quien opina y del tema sobre el que opina.

Pasa lo mismo en las redes sociales. No necesitamos conocer a la persona porque leyendo sus publicaciones y comentarios, nos hacemos una idea de cómo es. Alguien que sólo publica para quejarse de todo, que lo critica todo, o esa persona monotemática que parece que nos lanza panfletos y que no admite opiniones diferentes. También está quien nos hace reír a diario o quien nos cuenta cosas interesantes.

No podemos/debemos afirmar como es, sino que, como he dicho, nos hacemos una idea. Así debe ser cuando leemos una novelette y nos presentan a los personajes.

Por ejemplo, el protagonista dice que «es un piso amplio, ¡y con balcón! La cocina no está mal…». Sin embargo, su amigo no opina lo mismo y responde que «es muy pequeño. Lo más grande es el balcón. Y en la cocina cabes tú solo». Dos versiones sobre el mismo tema.

Lo normal es que, cuando llegamos a ese diálogo, ya tenemos un contexto acerca de cada personaje y de la historia, por eso comprenderemos mejor por qué sus opiniones son tan diferentes.

Ese tipo de diálogos y de pensamientos, es decir, de descripciones, los tenemos en nuestras novelettes y los hemos escrito sin pensar en todo lo que encierran.

¿Y qué es lo que encierran?

Encierran ventajas que ayudan a que el narrador no necesite hacer el trabajo. En ocasiones, son ventajas dobles, un 2×1 de la descripción.

Vocabulario ambiguo, impreciso

Cuando es el narrador quien describe, su vocabulario debe ser específico. No me refiero únicamente a usar palabras precisas, sino también a que tiene que hacer un trabajo descriptivo usando metáforas, comparaciones y otros recursos narrativos que ayuden al lector a situarse, a visualizar con la mayor exactitud posible.

Cuando la descripción la dejamos en boca del personaje, tenemos que adaptarnos a su voz, a su forma de hablar y de percibir el mundo. Aquí es donde podemos usar esas palabras comodín, de significado vago que dan lugar a interpretaciones y gustos personales (grande, guapa, elegante, barato, agradable…).

Permíteme un inciso, por favor. Que el narrador use esas palabras no es un error, no se empobrecerá tu prosa… excepto si es el único tipo de palabras que usa durante tooooda la historia. Las palabras comodín no están prohibidas para describir durante la narración, aunque siempre es mejor ampliar vocabulario y diversificarlo.

Volvamos al ejemplo de antes, el de la descripción del piso. Cuando el personaje dice que es amplio, cada lector creará una imagen dimensional en su mente. Me explico. Hay gente que ve salones en revistas de decoración y le parecen normales, pero otra gente piensa que son enormes, «en ese salón cabe todo mi piso».

Si ese personaje ha vivido en un piso de 80 metros cuadrados compartiendo espacio con sus padres y cinco hermanos, tener un piso de 50 metros cuadrados para él solo es un lujo y por eso le parece amplio. Sin embargo, su amigo dice que es muy pequeño. Podría ser porque su casa familiar era un piso de 200 metros cuadrados para sus padres, su hermana y él, sin compartir habitación.

Es decir, que mientras que el narrador debe ser específico porque ―si es un narrador fiable― tiene que ceñirse a los hechos, los personajes hacen las descripciones basándose en sus experiencias, en sus ambiciones, en su estado de ánimo. Un narrador en primera persona o uno no fiable en tercera se ceñirá a los hechos… a su manera.

La evolución del personaje

Evolución, involución… Cambio. El protagonista debe mostrar cambio a lo largo de la trama y qué mejor que mostrarlo a través de sus propios comentarios.

Sigamos con el ejemplo anterior. Unos años después, el personaje busca un piso más grande porque el que tiene, que le parecía amplio, se le antoja ahora muy pequeño. Su opinión acerca de lo que es un piso amplio ha cambiado porque su situación sentimental o social o económica o familiar también ha cambiado.

Cada novelette nos muestra un cambio diferente (social, emocional, económico, intelectual, físico…), así que pregúntate cómo van a evolucionar/involucionar tus personajes y cómo vas a mostrarlo ―sutilmente― con los diálogos al principio y al final de la trama.

2×1: mostrar dos personajes a la vez

Este punto es muy interesante porque seguimos hablando de lo que ya hemos hablado durante todo este artículo (mostrar al personaje para que el lector lo conozca bien y vea el cambio), pero ahora añadimos la descripción externa. Mejor con un ejemplo, como siempre.

Una mujer acaba de mudarse a la casa de al lado. Su vecina intenta entablar conversación para hacerla sentir bienvenida, pero no es fácil. En un diálogo, esa vecina comenta con su pareja que la mujer es antipática. Poco a poco, sus opiniones contra la mujer aumentan en negatividad (no cuida el pelo, no sabe vestir, parece que ni trabaja…).

Con esos comentarios, la vecina nos habla de ella misma (es amable ―o cotilla― porque ha intentado dar la bienvenida, le frustra no poder conectar con la mujer, busca y encuentra defectos a quienes no están de su parte, no consigue llevarse bien con la mujer) y, a la vez, nos está mostrando a la mujer (es reservada, poco sociable, no le preocupa su aspecto físico, pasa tiempo en casa).

No hay que olvidar que la vecina nos muestra a la mujer desde su punto de vista, desde su experiencia con ella. Los aspectos físicos son más fiables, aunque tampoco del todo. Puede que la mujer sí que cuide su pelo, aunque no vaya de peluquería todas las semanas; puede que sepa vestir, aunque con un estilo que no es del gusto de la vecina.

Lo importante aquí es que es la vecina quien se muestra a ella misma y a la mujer, su relación entre ellas, sus circunstancias. A lo largo de la historia, es posible que se lleguen a conocer y acaben siendo las mejores amigas, y nos lo mostrarán también con diálogos. Algo parecido a lo que ocurre en las novelas románticas llamadas enemies to lovers (de enemigos a enamorados).

Pero en una novelette no hay sólo dos personajes, así que podremos incluir (si es relevante para la trama) las opiniones de los demás. ¿Y si la pareja de la vecina nos da también su versión? ¿Y si nos la dan los antiguos vecinos y amigos de la mujer? ¿Coincidirán con la opinión de la vecina? ¿Quién tiene razón? Puede que todos. Aquí llegamos al Efecto Rashomon.

El Efecto Rashomon

El Efecto Rashomon tiene mucho que ver con describir a través del personaje. Mucho.

Resumiendo, esta técnica narrativa consiste en que varios personajes nos cuentan un suceso. Cada personaje nos lo contará a su manera, desde su punto de vista.

El caso es que, aunque habrá cambios en las diferentes versiones, no podemos afirmar que alguno miente ni que sólo uno dice la verdad. Todas son verdades, pero con variaciones.

He dicho que es una técnica narrativa, no descriptiva, y es verdad, aunque es más que eso. Surgió en la literatura, en unos cuentos de Akutagawa que puedes leer aquí. Se dio a conocer en el cine por Kurosawa y ha pasado a ser un término en psicología.

Si te interesa para aplicarlo en tus historias, este artículo de la plataforma Cursos de Guion, de David Esteban Cubero, te lo cuenta con más detalle y te explica cómo puedes usarlo para que sea efectivo.

El Efecto Rashomon es una técnica estupenda para, por ejemplo, novelettes de suspense, de misterio, policiacas. Tramas en las que varios personajes ayudan a construir los sucesos desde diferentes puntos de vista. La manera en la que describen a los implicados, los lugares, incluso los olores y sonidos, será fundamental para crear ese ambiente de confusión y de pistas que engancharán al lector.

¿Conocías el Efecto Rashomon? ¿Lo has usado en tus historias? ¿Tus personajes echan una mano al narrador con las descripciones? Te leo.

2 Comentarios

  • Mar

    Fantástico artículo. Muy documentado, como todo lo que haces. Creo reconocer a algunos perfiles de los que hablas. Me encanta.

    • Isabel Veiga López

      Todos reconocemos a algunos de esos personajes, jejeje. Para bien y para mal.
      Lo de describir a través del personaje me parece una técnica muy buena. Espero que te sea útil, aunque tú ya tienes mucha experiencia juntando letras. Saludos.

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