Cómo documentarse para escribir novelettes

Escribir una novelette acerca de un tema del que no tienes ni idea requiere mucha, muchísima documentación. Incluso si escribes un relato corto, necesitarás tiempo para documentarte.

Se dice que hay que escribir de lo que se sabe ―y tiene lógica―, pero yo no escribí Volver a entender porque sabía del tema, sino para saber de él, para aprenderlo, para responderme preguntas que llevaban conmigo más de veinte años. Escribí esa novela para meterme en la piel de vidas que no tienen nada que ver con la mía, para empatizar, y eso exigió mucha documentación.

Si no conoces un tema, documéntate. Después de documentarte, conocerás el tema y podrás escribir sobre él. Así que no dejes que nadie te diga que no puedes escribir una historia sobre la que no sabes nada. Ya tendrás tiempo para saber.

Género literario y temática

La novela histórica es la estrella cuando hablamos de documentación. No importa su tema (romántica, histórica pura, misterio, terror…). Damos por sentado que quien escribe Histórica se ha documentado mucho, pero mucho muchísimo para mostrarnos el lugar, la ropa, las costumbres, la sociedad, la comida, el mobiliario. Un montón de pequeños detalles que ayudarán al lector a sumergirse en la historia y no salir de ella por incoherencias.

Hay otros géneros, como Policiaca, que asumimos que llevan un enorme tanto por ciento de documentación.

Sin embargo, hay géneros que tienen fama de no necesitar documentarse. Si hablamos de Fantasía, Distopía, Ucronía (vaya, todos acaban en ―ía), pensamos que el autor puede sacarse de la manga lo que le apetezca; que ese enorme tanto por ciento que otros usan en documentación, lo usará en Wordlbuilding. No creo que sea cierto, pero eso es algo que deben responder quienes escriben esos géneros literarios.

Por otra parte, si hablamos de Romántica, sale a relucir el mito de que no hace falta documentarse porque, total, va de dos que se enamoran y ya está, ¿no? ¡No! Como yo no escribo novela Romántica, te dejo este enlace de alguien que sabe mucho del tema, Paola C. Álvarez, y que tiene este podcast hablando, qué casualidad, de documentarse para escribir novela.

Hay un género que no acaba en ―ía y que también se suele asumir que no necesita (mucha) documentación: la novela contemporánea. Es cierto que no necesita tanta documentación como la Histórica, pero no significa que no necesite nada. Depende del tema que trate y de la época en la que transcurra, que no tiene que ser el presente.

Métodos de documentación

Internet

No sólo la novela histórica es la estrella en esto de la documentación; también lo es internet con su San Google.

Las primeras búsquedas suelen ser en internet desde la comodidad del hogar.

Hay que reconocer que se puede encontrar muchísima información y muy buena, pero es imprescindible saber dónde y cómo buscarla. No vale cualquier blog o vídeo, sino los oficiales de personas y asociaciones reconocidas.

Sabemos que un artículo/noticia en la web de la BBC, de National Geographic y de tantas otras es más fiable que si está en documentándote punto org. Esas webs, como la de RTVE, tienen muchísimos documentales y entrevistas, tanto en vídeo como en podcast. Es un primer paso en nuestra documentación con el que conseguiremos mucha información, pero no es el único paso.

Para escribir Volver a entender vi muchos vídeos (te lo conté aquí), pero no fue suficiente. Aunque me resultaron muy útiles, la información más valiosa la saqué de los comentarios de esos vídeos. Personas anónimas que confesaban sus sentimientos y situaciones. Fue una fuente fantástica de información.

Bibliotecas

Sí, bibliotecas físicas. Porque no toda la información está en formato digital.

Hay muchos libros que están únicamente en físico en algunas bibliotecas, no en todas. Los escritores de Histórica lo saben bien. A veces, toca apagar la pantalla y salir de casa para consultar esos libros y revistas que no se han digitalizado.

En ocasiones, las bibliotecas a visitar no son las públicas de nuestro barrio, sino las de universidades o las de asociaciones culturales. Lo importante aquí es dejar internet y buscar información de la manera vintage, que está muy bien.

También valen las bibliotecas digitales, claro. Hay muchos libros en EBiblio y en otras plataformas legales y gratuitas donde podrás encontrar la documentación exacta que necesitas.

Personas/Asociaciones

Qué mejor que tratar directamente con las personas que han vivido lo que queremos contar o que trabajan en lo mismo que nuestros personajes.

Personal sanitario, policías, forenses, gente de la tercera edad, asociaciones LGTB+, quienes han vivido siempre en el barrio que sale en nuestra novelette… La lista es inmensamente larga.

Una charla con esas personas nos puede dar más respuestas que internet y aportarnos detalles en los que ni siquiera habíamos pensado.

Es recomendable tener una lista de preguntas y tomar notas de lo que nos cuentan. Saber escuchar es imprescindible, pero no una escucha egoísta, para recopilar datos, sino empática, activa, disfrutando la charla. La persona que nos está ayudando desinteresadamente debe disfrutar también, sentir que nos importa lo que cuenta, que es interesante. No hace falta fingir interés porque, si hemos contactado con esa persona y le pedimos el favor de regalarnos su tiempo, es porque realmente nos interesa lo que tiene que decir.

Si no conseguimos contactar directamente con la persona adecuada, los vídeos (documentales, youtube) y podcasts son nuestro Plan B. No es lo mismo porque es mejor una buena conversación, pero no siempre podemos elegir.

Lugares in situ

Sabemos que lo mejor es visitar el pueblo, el país, la ciudad en la que transcurre nuestra novelette, pero no siempre es posible, ya sea porque no nos podemos permitir viajar hasta allí o porque nuestra historia se sitúa en el pasado y la ciudad ha cambiado.

Tenemos Google Maps para darnos un paseo por esos lugares y poder describirlos geográficamente, pero nos faltan los pequeños detalles: sonidos, olores, la hora punta con más gente y tráfico. Para esas descripciones, tendremos que combinar Maps con vídeos, contactar con personas que vivan allí. Mejor si podemos ir hasta allí en persona.

Si nuestra trama transcurre en el pasado, ni Maps ni las visitas presenciales nos van a servir, aunque pueden ayudar. En este caso, mejor revistas, documentales, personas (si no es un pasado muy remoto, claro), asociaciones.

Contrastar información

Cuando hay oportunidad, es muy importante contrastar la información que nos encontramos. Es algo que lleva tiempo, pero merece la pena.

Por ejemplo, hay historiadores que hablan sobre un hecho y lo damos por válido porque son fuentes fiables, pero sabemos que los puntos de vista pueden variar de un historiador a otro, así que es nuestra responsabilidad consultar más de uno y decidir cómo queremos afrontar la novelette.

Es decir, no te fíes de lo primero que te encuentras en internet.

Obstáculos

Documentación incompleta o no actualizada

Sucede con la información en internet y/o en bibliotecas. En estos casos, si es posible, lo mejor es recurrir a las personas/asociaciones que pueden ofrecernos los pequeños detalles que necesitamos y que no encontramos en documentos.

Si la información que necesitas no está en ninguna parte, es decir, si no está documentada, no debería ser un problema inventarla, adaptarla a la historia. Ocurre lo mismo si es una información con diferentes versiones. Elige la que mejor se adapte a ti después de contrastar.

Personas/asociaciones que no nos responden

Me encantaría saber si esto le ocurre a los escritores famosos, como Arturo Pérez-Reverte o Rosa Montero, por mencionar sólo un par de ellos.

Hay que tener esto en cuenta. Y no es sólo que no respondan, sino que tarden en responder. No siempre hay un plan B. Si necesitamos hablar con, por ejemplo, una asociación de un lugar determinado y no nos responden, debemos reconsiderar si podemos eliminar las escenas en las que aparecen o si podemos conseguir la información por otros cauces. Lo que no debemos hacer es parar el borrador. Ya habrá tiempo para eliminar o corregir lo que hemos escrito.

Timidez

Ojalá no sea tu caso. Si estás escribiendo tu primera novelette, o la segunda, es posible que te dé vergüenza contactar con personas/asociaciones para decir «hola, buenas, veréis, esto… que es que estoy escribiendo una novela y necesito información». El síndrome del impostor es muy puñetero en estos casos, pero déjame decirte que hay más respuestas positivas que negativas y que, en general, la gente está dispuesta a colaborar.

Los peligros de la documentación

Infodumping

Seguro que has oído la palabra Infodumping alguna vez. Significa que incluimos en la historia más información de la necesaria.

Cuando nos documentamos, aprendemos tantas cosas interesantes, todas tan relevantes que nos apetece compartirlas con nuestros lectores. ¡Cuidado! Hay que contenerse y ceñirse a la trama. Habrá momentos en los que puedas «colarnos» esa información extra, pero hay que saber hacerlo de manera sutil, sin que estorbe.

Es adictiva, pero tiene su lado muy bueno

Para las personas a quienes nos gusta aprender, documentarse es perderse en el tiempo. Se nos pasan las horas, las semanas. ¡Y cómo lo disfrutamos!

El problema es que no sólo es adictiva por todo lo que nos aporta, sino también porque nos regala ideas para escenas, para personajes, para ambientación. Ideas y más ideas que es mejor anotar sin obsesionarse. Después, en frío, veremos si realmente merece la pena aumentar la historia o si estamos haciendo infodumping.

Afrontar el proceso de documentación

No subestimes la documentación porque es como subestimar a tus lectores.

Ten en cuenta que documentarse lleva tiempo y que es parte del proceso de escritura, pero no la uses para procrastinar. Decide en qué momento y en qué borrador, debes encontrar el tiempo para documentarte. ¿Puedes documentarte por internet en tus descansos en el trabajo? ¿Necesitas hacer alguna escapada a un lugar cercano? ¿Tienes que ir a otra ciudad para visitar la biblioteca de su universidad o para hablar con alguien?

Yo prefiero escribir primero un borrador para saber qué información voy a necesitar, con quién necesitaré contactar, qué preguntas me surgen. Después, organizo todas las dudas y empiezo por las que puedo resolver en internet mientras reviso/edito ese primer borrador. Es decir, no dejo de escribir por no saber algo. Ya añadiré la información o la corregiré cuando llegue el momento.

¿Cómo te organizas tú? ¿Qué obstáculos has encontrado al buscar documentación? ¿Qué otros métodos has usado? Te leo.


Isabel Veiga López

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Dos libros (Volver a entender, A Friend of Dorothy Again), dos marcapáginas, en la arena, al lado de una estrella de mar.

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