15. Respuesta: Mujeres, teatro y activismo

Respuesta: Mujeres, teatro y activismo

 La pregunta a esta respuesta puedes encontrarla aquí.

Viajemos a los locos años veinte en Estados Unidos, antes de la crisis del 29. Viajemos hasta allí para ir al teatro y conocer a una mujer que rompió moldes en muchos sentidos.

He querido hablar de este tema por tres motivos:

1. Escribir teatro es, al fin y al cabo, escribir. Por eso tiene cabida en este blog sobre escritura.

2. Esta obra de teatro tiene mucha relación con el tema de mi novela Volver a entender.

3. Me sorprendió mucho conocer la faceta escritora de esta mujer. Lo descubrí en un documental sobre ella y me pregunté «¿seré la única que no sabía esto?». Por si acaso no era la única, decidí escribir este artículo.

La obra: The Drag

Los hombres siempre han tenido más protagonismo que las mujeres, esto no es algo nuevo, no te estoy descubriendo un hallazgo inédito. Por eso, hay más teatro, cine y literatura acerca de homosexuales que de lesbianas.

Sin embargo, la obra de teatro The Drag fue posterior a The Captive (La Prisonnière), escrita por Édouart Bourdet y cuyas protagonistas son dos mujeres lesbianas que viven su amor escondidas tras las convenciones sociales. Como dato aleatorio que no viene al caso, pero que tiene sentido por el tema que trata, he leído que esta obra tuvo un impacto importante en la caída de la venta de violetas. Ahí lo dejo.

The Drag es una obra de teatro acerca de homosexuales y protagonizada por homosexuales. Su autora quiso que fuesen ellos, los verdaderos protagonistas, quienes dieran vida a los personajes sobre el escenario. La historia trata, ya en aquellos tiempos, de cómo muchos hombres gais tenían que casarse con mujeres para guardar las apariencias y no ser rechazados por la sociedad en la que habían crecido. Sin embargo, los deseos y el amor tienen que salir por algún sitio, aunque sea dentro de un armario cuando nadie mira.

La obra fue un éxito de taquilla, al igual que The Captive. No fueron los cientos de espectadores quienes cerraron las puertas de los teatros, sino las «asociaciones por la decencia», por llamarlas de una manera educada.

La autora

Te decía que esta mujer rompió moldes, y no lo digo de manera baladí.

Cuando estrenó su obra The Drag, estaba protagonizando otra obra suya titulada Sex, en la que hacía el papel de prostituta. A pesar del éxito que estaba teniendo, esas organizaciones «decentes» la denunciaron. Se canceló la obra y ella fue a prisión. Podía haber pagado la multa, pero pensó que diez días en prisión le darían mucha más publicidad. Tenía razón.

Pero hablemos de su faceta más conocida para que sepas quién es ella.

Rubia platino que desbordaba, adrede, sexualidad ―no sensualidad, no erotismo―, tanto en su manera de hablar, de moverse, en la vida real y en la de la actuación. Era su marca. La ayudó a llegar al éxito para, después, llevarla al casi olvido.

La mujer de la que te hablo hoy nos ha dejado frases como «¿Eso es una pistola o es que te alegras de verme?», «Las chicas buenas van al cielo; las malas, a todas partes».

Seguro que ya has adivinado que la opción correcta era la B: Mae West. Su nombre completo era Mary Jane West.

Esta actriz y, como ya hemos visto, también escritora de teatro se salió de la norma en su época no sólo por su apoyo a la comunidad LGBT+, sino también a las personas negras.

Por ejemplo, tiene escenas en las que ella es la blanca privilegiada rodeada de sirvientas negras, pero la diferencia, la gran diferencia en aquellos tiempos y películas, era que mostraba un trato de amiga, una charla de chicas, sin diferencia de clases.

Hoy en día, podríamos pensar que sí, que vale, pero que las otras seguían siendo sirvientas, pero es que ahí está el asunto. Muestra una escena que se ajusta a la norma social, pero lo hace para romperla. Ya, ya, es difícil comprenderlo ahora, pero fue escandaloso en aquellos tiempos, y por eso Mae West fue pionera cargándose el sistema establecido en diferentes aspectos.

Las otras respuestas

Hay una pequeña trampa en las opciones que te di como respuesta.

Jane Mast

Es verdad que fue Mae West quien escribió The Drag, pero también es verdad que, si hubieses elegido a Jane Mast, habrías acertado, más o menos.

Jane Mast no es una autora real, sino el pseudónimo que Mae West usó para publicar esa obra. Es decir, sí, respuesta acertada porque es el nombre que aparecía en la obra, pero respuesta errónea porque es un pseudónimo.

Dorothy Parker

Dorothy Parker era una opción muy posible como respuesta.

Vivió en la misma época que Mae West ―aunque murió mucho antes― y fue «cuentista, dramaturga, crítica teatral, humorista, guionista y poetisa estadounidense. Muy conocida por su cáustico ingenio, su sarcasmo y su afilada pluma a la hora de captar el lado oscuro de la vida urbana en el siglo XX», según Wikipedia (he consultado webs oficiales, incluyendo la que lleva su nombre, para contrastar información, por supuesto).

Sin embargo, el estilo de Dorothy es recatado, discreto, aunque no menos luchador que el de Mae West. Dos maneras de luchar muy diferentes, dos maneras de dar visibilidad a las mujeres. Con «recatado, discreto», me refiero a su forma de vestir, de hablar, de moverse. Sin embargo, era muy conocida por su conversación afilada e ingeniosa.

Fue una de las fundadoras de The Algonquin Round Table. 

Dorothy tenía la misma determinación como mujer y como activista, pero sin la carga sexual que caracterizaba a la actriz/escritora teatral, una carga que eclipsó su mensaje feminista.

Te recomiendo que eches un vistazo a su vida, sus iniciativas sociales y su legado literario.

Cuando soy mala, soy mucho mejor": la escandalosa vida de Mae West, la  actriz que celebró la sexualidad femenina y nunca perdió la fe en sí misma  | Vanity Fair
Mae West

Mae West no era un personaje

Mae West hizo siempre lo que quiso y como quiso. Escandalizaba y encandilaba al público a partes iguales. Dirigió su vida y su carrera artística, algo muy difícil para una mujer en aquella época, y disfrutó del sexo sin avergonzarse por ello y sin ocultarlo.

No representaba un personaje, como han hecho muchos famosos a lo largo de la historia. Lo que vemos en pantalla transmite la esencia real de Mae West, una esencia que fue muy bien recibida en el cine durante unos años, no muchos, y que tuvo que trasladar de vuelta a los escenarios de teatros y de espectáculos en Las Vegas cuando la censura del cine no pudo soportar los diálogos afilados y cargados de doble sentido. Y no sólo sufrió censura en el cine, sino también en la radio.

Esta actriz, que recordamos más en blanco y negro, mostraba ese lado prohibido de las mujeres. Prohibido por las normas sociales, claro, y que muchas mujeres censuraron porque nunca se ha soportado que algunas se salgan del rebaño. Cuando empezaron a triunfar las películas de chicas finas, decentes, elegantes, Mae West fue relegada.

Protagonizó su última película, un despropósito al más puro estilo Mae West, con más de ochenta años. Además de varias obras de teatro, también escribió su autobiografía y más libros.

Mae West, una mujer que no se dejó amilanar por normas sociales, por organizaciones para la decencia, por censuras. Disfrutó de la vida, del sexo, de la fama, del dinero, de la creatividad. Nació décadas antes de lo que le correspondía, o tal vez no. Tal vez nació para romper normas y mostrar a las mujeres de aquella época que ellas también podían vivir su propia vida, aunque fuesen a contracorriente.

Desde aquí, mi homenaje a las Mae West del mundo. Gracias por despejarnos el camino.


Isabel Veiga López

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Dos libros (Volver a entender, A Friend of Dorothy Again), dos marcapáginas, en la arena, al lado de una estrella de mar.

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