Worldbuilding en la novela Contemporánea

Cuando se habla del worldbuilding en literatura, en lo primero que pensamos es en Fantasía. De hecho, quienes escriben ese género son quienes más hablan de construir/crear mundos (que es la traducción de worldbuilding), aunque no son los únicos que deben crearlos para sus historias.

Novelettes distópicas, de ciencia-ficción, futuristas (que no tienen por qué ser de ciencia―ficción ni distópicas). Como ves, hay más géneros que pueden necesitar crear mundos, pero la Fantasía suele ser el más nombrado.

¿Y la narrativa contemporánea? ¿Y la Romántica? ¿Y el Thriller? ¿Y la novela Histórica? Sí, también necesitan mimar sus mundos, aunque no se les llame así, sino escenarios, localizaciones, épocas.

Ya que la Fantasía es el género más nombrado en estos casos, permíteme que la mencione a lo largo del artículo. No pretendo menospreciar a los otros géneros, faltaría más. Es, tan sólo, una manera de facilitarme la escritura sin tener que estar nombrando todos los géneros todo el rato.

Diferencia entre crear mundo y crear escenario

¿Por qué se habla de crear mundos en Fantasía, pero no en Contemporánea? Porque en Fantasía puedes crear todo un mundo nuevo partiendo de cero. No creas sólo algunas partes, no es sólo un barrio o ciudad, sino todo: política, religión, arquitectura, ropa, comida, raza, idioma.

Lo sé, lo sé, depende mucho del tipo de Fantasía. No siempre hace falta crear absolutamente todo, pero nos entendemos. Déjame que me centre en el worldbuilding y que no me despiste con todos los subgéneros de la Fantasía.

Uno de los consejos hoy en día para quienes escriben Fantasía es que no se entretengan demasiado en la creación del mundo porque lo importante es escribir la historia. También se recomienda no comenzar la novelette contando/explicando cómo es ese mundo, sino que lo desgranen a lo largo de la narración. El tan conocido muestra, no cuentes.

Sin embargo, en novela Contemporánea, no hace falta crear de cero porque se parte de una enorme base real. Sí, te puedes inventar el pueblo en el que transcurre tu historia, pero la fidelidad con el mundo real tiene que estar ahí. No sólo en cuestión urbanística, sino en personajes, actitudes, política, forma de vestir…

Más fácil cuando te lo puedes inventar todo

Fantasía

Lo bueno de crear tu propio mundo es que puedes adaptarlo a la historia. Es decir, la historia (los personajes, las tramas, los obstáculos) no tienen que adaptarse al escenario, sino que es ese nuevo escenario el que se adapta a la historia.

¿Que necesitas dos soles y tres lunas? Pues pones dos soles y tres lunas.

¿Que quieres un gobierno de magos anti-magia? Pues creas todas las normas y el funcionamiento de ese gobierno que favorecerá / fastidiará a los personajes.

¿Que las viviendas se tienen que fabricar de un material concreto que es el detonante de la historia? Pues te inventas la arquitectura y el material y cómo se consigue.

Puedes ser todo lo flexible y creativo que quieras escribiendo el worldbuilding de tu novelette para que la historia funcione.

Narrativa Contemporánea

Las tramas que transcurren en Contemporánea tienen que adaptarse al entorno que ya existe. Hay lugar para crear, para diseñar, para inventar, pero es un lugar limitado. Se puede crear la arquitectura, el plano urbanístico, decidir si ese pueblo tiene iglesia o no y por qué. Si nos pasamos inventando (ropa, forma de gobierno, tecnología, idiomas) podríamos entrar en Fantasía Urbana o en Distopía o en Ciencia-Ficción.

Las historias en una novelette Contemporánea pueden transcurrir en lugares reales que muchos lectores reconocerán (el nombre de la ciudad, de las calles, de los establecimientos) o en lugares inventados que apelarán a la imaginación del lector. Pero incluso si se inventan, tienen que ser reconocibles, creíbles, para que quien lee pueda meterse en la trama y visualizar los escenarios sin explicaciones porque sabe de lo que estamos hablando.

El worlbuilding en narrativa Contemporánea puede crear desde una pequeña aldea remota situada entre montañas hasta una ciudad entera sin especificar la zona geográfica del país. Esa aldea y esa ciudad tendrán nombres inventados también, pero no hay mucho más margen para la creatividad. Una ciudad es una ciudad, una aldea es una aldea.

Tenemos que adaptarnos también a la época, ya sea hoy en día o hace 40 años, y ser lo más fieles posibles a las costumbres, manera de hablar, clases sociales, etc.

 Las casas, las tiendas, los parques, los edificios oficiales, el mar, la montaña, es decir, los componentes que dan forma a la aldea/ciudad los situaremos donde mejor nos convenga porque para eso lo estamos creando. Es nuestro worldbuilding contemporáneo, un montón de piezas sueltas que moveremos y situaremos a nuestro antojo.

Esa es la diferencia con Fantasía: la novela Contemporánea ya tiene unas piezas creadas. A veces se podrán modelar (una arquitectura diferente en una urbanización especial) y otras veces no (siguen siendo casas/edificios en una urbanización), pero no nos podemos salir de esas piezas.

Más difícil cuando te lo tienes que inventar todo

Fantasía

Lo malo de crear tu propio mundo es, precisamente, eso, que tienes que crearlo todo, y eso lleva tiempo.

Dicen que quienes escriben Fantasía disfrutan mucho con el worldbuilding. Lo comprendo. Crear todos ―o casi todos― los aspectos del mundo en el que los personajes van a vivir, en el que tú mismo vas a estar inmerso durante meses o incluso años es emocionante, adictivo, creativo, pero también tiene su desventaja.

Si tu worldbuilding consiste en crear algunos aspectos, no un mundo nuevo completo, reducirás el tiempo de planificación ―si planificas―. Por ejemplo, Las crónicas de Narnia combina Contemporánea con Fantasía (al menos, el primer libro). La parte de Fantasía transcurre en un mundo bastante reconocible con montañas, ríos, nieve, bosques, cabañas. Sin embargo, tuvo que crear a los personajes de ese mundo fantástico, sus normas, su monarquía. La historia contemporánea a «este lado del armario» no necesitó worldbuilding y, por lo tanto, intuyo que le llevó menos tiempo escribirla.

Si tú quieres/necesitas/te apetece crear cada pequeño detalle, es cuando ralentizarás aún más tu escritura.

No lo ralentizarás sólo porque dediques mucho tiempo al worldbuilding, sino porque es posible que necesites documentación. Aunque tu mundo sea inventado, puede que haya algunos temas que necesiten sonar creíbles basados en, por ejemplo, la tecnología o la ciencia. Es decir, puedes ―y, a veces, debes― incorporar partes reales a una historia fantástica.

Me consta que algunos escritores que incluyen la magia en sus historias de Fantasía se documentan acerca de hierbas, de medicina antigua, de química. Quienes escriben Ciencia-Ficción, aprenden de tecnología.

Es decir, que inventarse un mundo no siempre consiste en poner lo que te apetece, sino que, en ocasiones, requiere documentarse muy bien para inventar con credibilidad.

Narrativa Contemporánea

En este caso, la novela Contemporánea lo tiene más fácil porque ya está todo creado. No necesita hacer un minucioso worldbuilding, aunque no se libra de la documentación. Nadie se libra de la documentación.

Si las desventajas en Contemporánea son que los personajes y la trama se tienen que adaptar al mundo en el que viven y que el espacio para crear el mundo es muy limitado, la ventaja es que no hay que inventar ese mundo, no hay que crearlo antes de empezar a escribir ―o a planificar, para quienes gusten de escaletas y esas cosas―.

Es muy posible que quienes escriben Fantasía no lo vean como una ventaja porque lo que más les gusta es justo eso, crear mundos, pero recuerda que no estamos hablando de lo que nos gusta, sino de las ventajas y desventajas a la hora de ponernos a escribir, del tiempo que tardaremos en terminar un borrador, de los procesos extras que requiere el worldbuilding.

Te decía que la narrativa Contemporánea parte ya con unas piezas que se pueden modelar y situar según nos convenga. Es decir, nunca partimos completamente de cero. ¿Por qué es una gran ventaja? Porque, desde el primer momento, el lector ya conoce el mundo en el que se va a adentrar, incluso si es un país o un paisaje diferente del que acostumbrado. También es una ventaja porque no hay que explicar ni grandes ni pequeñas cosas. Se describen, pero no se explican.

El worldbuilding en la novela Contemporánea

Queda claro que en Contemporánea no hay un worldbuilding tal y como lo entendemos cuando hablamos de Fantasía. También queda claro que, si los escenarios son inventados, sí hay que crear diferentes aspectos, aunque se parta de la realidad ya existente y, al igual que en Fantasía, esos aspectos pueden variar a medida que escribimos la historia.

Tal vez sería más acertado decir que los escenarios son como la energía: ni se crea ni se destruye, tan sólo se transforma.

En ocasiones, poder usar o no un escenario real depende de lo que la trama necesite.

Por mucho que yo me empeñe en que la novelette transcurra en A Coruña, no puede ser si la motivación principal de mi personaje es viajar para ver el mar. En este caso, o cambio la localización o me la invento, y uso A Coruña como punto de llegada, no de partida.

En Contemporánea, crear un mundo o un escenario consiste en tomar decisiones acerca de los elementos importantes para la trama. Zona costera o de interior, apenas llueve o no para de llover, ciudad o pueblo, casa o edificio, viven en una zona con todo lo necesario o tienen que conducir para hacer la compra, ambulancias y hospital cerca o tienen que ir en barca porque viven en una pequeña isla, tienen buena cobertura o la comunicación es tirando a mala.

No sé si hay escritores de Contemporánea que dibujen los planos de sus lugares inventados, señalando dónde está el trabajo del protagonista, el bar al que suele ir, la parada del autobús. Tal vez, como nos basamos en lugares reales, es sencillo ―al menos, para mí― visualizar todos esos sitios sin necesidad de dibujarlos.

Resumiendo, que es gerundio

¿Es mejor la Fantasía y los otros géneros literarios en los que hay que dedicar tiempo al worldbuilding y en los que hay que ir explicando todo eso al lector? ¿Es mejor la novela Contemporánea porque ahorra ese tiempo y el lector se sumerge en los escenarios sin necesidad de explicaciones?

No y no. En esto de la literatura, ningún género, nunca, por ningún motivo, es mejor que otro. Cada uno tiene su público porque cada uno ofrece experiencias totalmente diferentes, tanto al escribirlos como al leerlos.

¿Disfrutas creando mundos nuevos? ¿Qué genero escribes? Cuando lees, ¿te gusta que el escenario sea un lugar que conoces? Te leo.


Isabel Veiga López

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Dos libros (Volver a entender, A Friend of Dorothy Again), dos marcapáginas, en la arena, al lado de una estrella de mar.

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