Me cae mal mi segunda novela

Cada vez que alguien me pregunta por mi segunda novela ―En un jardín sin miedo―, tengo que hacer un esfuerzo para hablar bien de ella.

No es justo, lo sé.

No es justo porque es una buena novela, pero a mí me dejó un sabor de boca un poquito amargo y por eso me cuesta no mirarla de reojo.

Esto es un problema, no creas.

Como escritora autopublicada, el márketing recae únicamente sobre mis hombros. Si cometo un error, nadie lo va a compensar ni a solucionar por mí.

A pesar de eso, a pesar de saber que mis opiniones y comentarios pueden condicionar la decisión de los lectores, no puedo evitar ese gesto hacia mi propia novela.

No lo puedo evitar porque no me gusta mentir. Tal vez, por eso escribo ficción, para mentir de una manera socialmente aceptable.

Esto pasa mucho en el mundo cinematográfico

En el mundo cinematográfico, en el de la música…

Pasemos al mundo del cine. Actores y directores que hacen un recorrido por las películas que han hecho. De pronto, mencionan una de esas pelis que todos conocemos porque han pasado a la historia, pero la mencionan para decir que no les gusta. ¿Qué? ¡Pero si es una película legendaria que sigue generando dinero!

Cuando explican su opinión, nos damos cuenta de que no tiene nada que ver con la fama y los ingresos económicos sino con el desarrollo del rodaje. No es que no les guste el resultado final, incluso reconocen que es estupendo, sino que no tienen buenos recuerdos porque hubo muchos obstáculos y estaban tan hartos que estaban deseando que se acabase para olvidarse de todo lo relacionado con esa película.

Por poner un ejemplo muy conocido, Barbra Streisand habla en su autobiografía de las películas que ha hecho, y lo hace de una manera muy detallada. Explica que Hello, Dolly! no es su película favorita en absoluto y que le sorprende que la gente le diga que le encanta. Uno de los motivos, es que Walter Matthaw se portó muy mal con ella durante todo el rodaje. Muy muy mal.

En el otro extremo, nos cuenta que Up the sandbox (Casada en Nueva York) es una de sus favoritas por lo que representa, porque se sentía identificada con la protagonista. Y no le importa decir que al público no le gustó y que no fue bien en taquilla.

Diseccionar para comprender

No voy a hacer el típico chiste «vayamos por partes, como dijo Jack el Destripador», pero sí, voy a ir por partes, como dijo Jack el Destripador.

Para comprender mi desidia acerca de esta novela en particular, empecemos por conocerla y por conocerme como escritora de narrativa Realista. Ambos aspectos son importantes.

El tema principal

Superar los miedos.

No es una novela acerca de malos tratos por violencia machista. Es una historia sobre lo que cuesta superar los miedos generados por experiencias negativas.

Los personajes arrastran sus malas vivencias (violencia, maternidad, infidelidad, secretos…) y viven ―o malviven, emocionalmente hablando― con ellas como puede.

A lo largo de la novela, tienen que superarlos. Es lógico, es una novela, tienen que pasar cosas.

Personajes

Mujeres. Principalmente, mujeres. También hay hombres, claro, pero menos.

Diferentes edades, diferentes pasados, diferentes miedos. Cada personaje visibiliza algo más cotidiano de lo que creemos, y lo visibiliza desde una perspectiva alejada de clichés.

Por qué miro de reojo a mi propia novela

Miro de reojo a ese jardín sin miedo porque tuve que eliminar escenas que no quería eliminar, porque no pude profundizar en temas a los que quería visibilizar, porque los obstáculos eliminaron la motivación para escribir esta historia desde una perspectiva honesta y amplia.

Era una historia que tenía muchas ganas de explorar, pero que acabó convirtiéndose en un «qué ganas de terminarla y poder alejarme de ella».

Como te he dicho, escribo narrativa Realista, lo que se suele llamar Novela Contemporánea. Esto significa que no vale escribir lo que nos dé la gana sobre un tema. Al menos, a mí no me vale.

Es decir, si escribo acerca de la vida en una granja, puedo preparar un borrador con una idea general de la historia, pero después tendré que documentarme para que todos y cada uno de los detalles sean ciertos. No la trama, por supuesto, la trama es inventada, aunque yo siempre digo que quienes escribimos novelas Realistas, nos inventamos historias que ya existen.

Falta de respuesta

La falta de documentación en un par de temas me obligó a borrar escenas que habrían dado más realismo a la trama porque no me atrevo a escribir sobre temas importantes mostrando mi ignorancia.

Asociaciones de Lesionados Medulares en Galicia

Una parte importante de la novela transcurre en la unidad de Lesionados Medulares en A Coruña.

Ya que los personajes estaban ahí, se me ocurrió que sería estupendo dar visibilidad a las familias que no son de Coruña, pero que tienen a alguien ingresado en esa unidad durante meses. Es decir, familias que tienen que rehacer su vida para encajar su rutina diaria con los viajes al hospital desde otras provincias.

Envié un correo a una asociación de Lesionados Medulares explicando mi proyecto. No hubo respuesta. Segundo correo. No hubo respuesta.

Probé con otra asociación, esta vez de la provincia de Pontevedra. No hubo respuesta.

Y una tercera de otra provincia. No hubo respuesta.

Resultado: tuve que simplificar las apariciones de la esposa del personaje, eliminar la visibilidad de un problema importante que afecta a muchas familias y pacientes.

Policía Municipal

La novela empieza con una llamada (que sucedió de verdad) de la policía a la protagonista para avisar del accidente de tráfico de su marido.

Aprovechando un viaje a Coruña, me pasé por la base de la Policía Municipal para preguntar dos o tres cosas acerca de la actuación con la familia en esos casos, algo básico. La policía que me atendió, muy amable, me dijo que esa información había que solicitarla formalmente y me dio un número de teléfono al que llamé poco después.

La persona que contestó la llamada me facilitó el procedimiento en internet para hacer la solicitud por escrito.

La hice.

¿A ti te ha llegado alguna respuesta? Pues a mí tampoco. Más escenas que tuve que eliminar y dos agradecimientos (el de la asociación de lesionados medulares y esta) que me ahorré al final del libro. Una pena, la verdad.

Los que sí respondieron

No esperaba ya ningún éxito cuando envié dos correos al CHUAC (el hospital de Coruña). Uno a la unidad de Neurocirugía y otro a la de Lesionados Medulares.

¡Respondieron afirmativamente!

Gracias a eso, escribí diálogos médicos acerca de síntomas, del diagnóstico y de la operación con la información que me facilitaron y que, por lo tanto, dan más verosimilitud a la historia.

Desde aquí, gracias, gracias y mil gracias.

Si yo fuese famosa

¿Qué habría pasado si yo fuese una escritora famosa? ¿Habrían ignorado mis correos? ¿Habría encontrado los mismos obstáculos o podría haber preguntado más cosas que me quedaron por preguntar? ¿Me habrían acompañado disimuladamente a la puerta ―lo hizo una mujer que estaba en recepción― o me habrían dedicado unos minutos?

Son preguntas que sólo pueden responder quienes tienen ya un nombre muy asentado en el mundo de la escritura. El 95% restante ―es decir, quienes somos desconocidos― seguimos encontrando estos obstáculos.

Es una buena novela

No digo que mi novela En un jardín sin miedo sea la caña de España, la pera limonera, lo mejor que ha parío madre y cualquier otra frase desfasada que se te ocurra. No, no digo eso, pero no está mal (aquí sale otra vez la mirada de reojo).

Da juego para un club de lectura por los diferentes temas que toca, que ya es un punto positivo. Lo es, ¿no? Como puedes ver, tengo que esforzarme en encontrar algo bueno que decir.

Y ya está.

Si alguna vez te aburres, si no sabes con qué novela amortizar tu Kindle Unlimited, puedes leer Volver a entender, mi primera novela. Una novela corta que sí recomiendo, que me gusta, que tiene preparada una segunda edición cuando pueda permitírmelo. Ah, sí, y la del jardín. La del jardín también, claro.


Isabel Veiga López

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Dos libros (Volver a entender, A Friend of Dorothy Again), dos marcapáginas, en la arena, al lado de una estrella de mar.

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