Maquetar para escritores autopublicados

O como reconocer a un maquetador profesional

Maquetar (profesionalmente) para escritores autopublicados

Yo no sé maquetar. Estoy segura de que me gustaría si aprendiese, pero no voy a aprender. Prefiero seguir confiando en el muy buen hacer de mi maquetadora Mariana Eguaras. En su muy buen hacer y en su maravillosa profesionalidad. Aunque yo aprendiese a maquetar, siempre sería una maquetadora amateur a su lado.

El motivo por el que no aprendo a maquetar es porque es una de las tareas que creo que más tiempo lleva, después de escribir y revisar todo un libro, claro.

Cuando contacté por primera vez con Mariana, leí su libro Publicar con calidad editorial porque quería saber, al menos, lo básico, lo imprescindible para poder comunicarme con ella, para no estar perdida en las conversaciones.

Creo firmemente que los escritores tenemos que conocer, aunque sea superficialmente, el oficio de los profesionales con los que trabajamos. Si sabemos en qué consiste y de qué nos hablan, también sabemos qué esperar y lo que queremos. Eso nos ahorrará tiempo y, posiblemente, dinero.

Mariana tiene años de experiencia como maquetadora. Cuando contactas con ella por primera vez, se nota esa experiencia, sabes que estás tratando con una profesional.

Estoy hablando de profesionales y he mencionado la palabra amateur. ¿Por qué? Porque este no es un artículo para aprender a maquetar, sino para hablar de lo que los escritores autopublicados esperamos de los maquetadores que contratamos.

¿Qué es maquetar?

No me voy a extender en este apartado porque todos los escritores sabemos qué es maquetar, aunque no sepamos hacerlo.

Porque sabemos qué es maquetar, ¿verdad? Pues no, no lo sabemos y ese es el problema.

Pensamos que la maquetación consiste en adaptar un texto a un formato apropiado para poder imprimirlo y que quede legible, ya sea en físico o en digital. Y sí, el paso final y definitivo es ese, pero lo de pasar un texto a pdf o a InDesign o a epub, etc., se hace después de haber trabajado bastantes detalles basados en las decisiones del autor.

Permíteme que repita ese último y muy importante concepto: basados en las decisiones del autor.

¿Qué es maquetar para un cliente?

Para-un-cliente.

Aquí no hablo de automaquetar tu libro.

No.

Hablo de trabajar como profesional de la maquetación. Esto implica tratar con clientes y es algo que a muchos profesionales se les olvida, por eso acaban en nuestra lista de «no profesional, no volver a contratar».

Trabajar con clientes va más allá de saber hacer algo y cobrar por ello. Es adaptarse, es ser flexible, es mantener una comunicación activa con el cliente, es escuchar a ese cliente.

En este artículo, no hablaré de maquetar para empresas, organizaciones, etc. Me centro exclusivamente en maquetar para escritores autopublicados.

Comparo maquetadores

Después de leer durante unos años las quejas de los escritores autopublicados, observé por qué hay diferencias entre los maquetadores que contratan.

Hablo de maquetadores que se dedican profesionalmente a ello, que viven de ello. Sin embargo, tras las conversaciones que han dado lugar a este artículo, llegué a la conclusión de que ser profesional no es sólo vivir de lo que haces, sino hacer bien lo que haces, tomarte tu profesión como un aprendizaje continuo.

Insisto, hablo de maquetar para autores autopublicados.

Maquetar para una editorial

Tengo la impresión de que la maquetación de las editoriales se basa más en una manera determinada de hacer las cosas, como parte de la marca de empresa (tiene lógica), que en acomodarse al gusto del escritor. Que me corrijan las editoriales y/o los maquetadores que trabajan para editoriales.

Me imagino que el maquetador recibe el texto, lo maqueta de la manera habitual y lo entrega listo para imprimir. Sí, me estoy saltando las galeradas y posteriores retoques porque quiero ir al grano.

Y me lo imagino así porque es lo que es lo que escucho a muchos escritores y lo que percibo de algunos maquetadores. Se contacta con el maquetador, se le envía el texto y lo recibes de vuelta ya maquetado. No hay comunicación previa, lo que fuerza una comunicación posterior para pedir cambios.

Es posible que algunos escritores autopublicados hayan pasado por algo así ―principalmente con su primera novela― y les parezca bien, pero puede haber sido por falta de información. Lo importante en la vida en general es tener toda la información posible antes de tomar una decisión.

Mi percepción es que ser un profesional de la maquetación en una editorial no te convierte en un profesional de la maquetación para escritores autopublicados, aunque el resultado final sea igual de bueno. Si no existe esa comunicación, ese escuchar al cliente en lugar de hacer las cosas como siempre, falta la profesionalidad a los ojos del autopublicado, por muy bien que esté el trabajo final.

Maquetar para escritores autopublicados

Te puedo contar mi caso, aunque hay muchos profesionales muy buenos.

Contacté con Mariana Eguaras, me envió un formulario, tuve que tomar unas cuantas decisiones para responderlo, se lo envié, le envié también el texto, me lo devolvió maquetado, no hubo necesidad de intercambiar correos pidiendo cambios.

Mariana no toma decisiones por ti. Es tu libro, tú decides.

Me encantó que me diese la oportunidad de aprender, de saber lo que quería, de ser yo quien dijese «¿sabes qué? No lo había pensado, pero realmente lo prefiero así».

Cuando trabajas con una profesional como ella, aprendes sí o sí. Es fantástico. Aprendes porque tienes que valorar opciones, y para valorarlas, tienes que conocerlas. Hay cosillas que son sencillas de responder, que son preferencias personales que puede que ni supieras que tenías, pero otras te obligan a investigar.

Número de página: ¿centrado o en la esquina?

Una decisión sencilla que un maquetador amateur tomará por ti, aunque debería consultarte.

Que sí, que es más habitual y práctico que los números de página estén en una esquina, ¿pero y si te apetece que estén en el centro?

Hay libros de no ficción que tienen la numeración en la esquina superior (creo que no lo he visto nunca en ficción) y es posible que te guste así, por eso la decisión debes tomarla tú antes de enviar tu texto a maquetar.

¿Sans serif o serif?

Aunque parezca que esto es únicamente una cuestión de gustos, la decisión de una u otra afectará a bastantes lectores.

Una de las preguntas del formulario de Mariana era si yo prefería Sans Serif o Serif y tuve que ir a Google e informarme. Resultó que la Sans Serif es más fácil de leer para gente con dislexia, así que no necesité más. Sería Sans Serif.

Si ella no me hubiese preguntado, yo no conocería la diferencia ni la importancia de una u otra.

Fuente: tipo y tamaño

Otra de esas cosas que parecen simples, pero que también tienen su importancia y que un maquetador profesional te preguntará.

Yo elegí un tamaño de letra un poco más grande del habitual porque mi público objetivo era mayor de 50 años.

En el formulario, Mariana Eguaras incluye algunos ejemplos y aconseja echar un vistazo a libros que tengamos por casa. Todo muy clarito.

Capítulos y separación de escenas

Otra decisión que depende del escritor, no del maquetador.

Tamaño del título de los capítulos, centrado, a la izquierda, con o sin subrayado…

La separación de escenas es importante también. En otros géneros literarios, sobre todo en Romántica y en Fantasía, queda bien usar dibujos y/o símbolos. En mi género, no tanto. Se pueden usar, claro, pero no es tan habitual. Yo usaré versalitas otra vez, como en la versión inglesa de mi novela.

Lo que importa es que sepas lo que quieres y cómo lo quieres antes de enviar tu texto a maquetar.

Cambio de frases o palabras

Para evitar que una única palabra o sílaba queden solitarias en una línea, a veces es necesario cambiar un poco la frase o, simplemente, elegir un sinónimo que sea una palabra más corta. Un maquetador profesional no hará ese cambio sin preguntarte y, por supuesto, no dejará esa línea ahí «colgando».

Esto es algo que no se puede hablar antes de empezar la maquetación, sino durante el proceso de revisión. Un maquetador profesional te pedirá, además, que revises tú también toda la novela, por si acaso.

Tu nombre y el título del libro/capítulo

¿Quieres que tu nombre, el título del libro o el título del capítulo aparezcan en cada página? Echa un vistazo a otros libros y piensa qué te gusta como lector. Se ponen arriba, centrados y, repito, es tu decisión cuando eres un escritor autopublicado.

Conclusiones

Cuando recibí las maquetaciones ya terminadas, estaban como yo quería que estuviesen.

Lo que un escritor autopublicado quiere es recibir su libro maquetado listo ya para publicar, no tener que esperar a que hagan todos los cambios después.

Otro punto importante a tener en cuenta es que también los escritores debemos ser flexibles y escuchar los consejos del maquetador. Si nos empeñamos en algo porque queremos ser muy originales, pero el maquetador nos dice que es posible que no quede bien, es buena idea cambiar de opinión. En cualquier caso, la última palabra tiene que ser la del escritor, pero no por un «yo pago, yo decido», sino por un «yo pago, pero tú eres el profesional y te escucho».

Es decir, si contactas con un maquetador y te dice que envíes el texto sin preguntarte tus preferencias, es porque va a tomar todas esas pequeñas pero importantes decisiones por ti.

En redes sociales y en grupos de escritores, podrás preguntar por correctores, ilustradores, maquetadores, lectores profesionales y cualquier duda que tengas se solucionará. No te quedes nunca con una opción que sospechas que no va a ser buena.


Isabel Veiga López

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Dos libros (Volver a entender, A Friend of Dorothy Again), dos marcapáginas, en la arena, al lado de una estrella de mar.

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