Personajes y el paso del tiempo

¿Cuánto tiempo pasan tus personajes en sus historias?
Es decir, ¿cuánto tiempo pasa desde el primer párrafo hasta el último? ¿Una semana, tres meses, cuarenta años?
Durante ese tiempo, ¿qué eventos no relacionados con la trama ―o no directamente relacionados con la trama― viven tus personajes?
No voy a hablar del arco del personaje, de su evolución. Eso ya te lo sabes. Hay personajes que evolucionan, otros involucionan y algunos se mantienen inalterables de principio a fin, pero acabo de decir que hoy no voy a hablar de eso.
En este artículo, quiero analizar los aspectos del paso del tiempo y cómo usarlos para dar más profundidad a los personajes, para que sus historias sean más verosímiles.
Aunque me voy a centrar en tramas largas, temporalmente hablando, también es posible aplicar algunas ideas a historias que no se dilatan mucho en el tiempo, pero en las que queremos mostrar algunos cambios o el porqué de algunos cambios o un evento en particular.
Los personajes a través del tiempo
El largo paso del tiempo en las novelas nos ofrece la oportunidad no sólo de mostrar el arco del personaje (cómo cambia) sino también de mostrar por qué cambia, ya sea para bien o para mal.
Los personajes, al igual que las personas en la vida real, están hechos de experiencias de todo tipo: sociales, laborales (no siempre), ajenas, propias, culturales, históricas, familiares… Un conjunto de experiencias que suceden año tras año tras año y que nos ayudan a perfilar la trama y el carácter de protagonistas y de secundarios.
Algunas vivencias proporcionan cambios internos: crean nuevos miedos, motivaciones para superar retos, decisiones respecto a uno mismo o a los demás. Otras nos ofrecen cambios externos: las relaciones sociales, comportamientos provocados por los cambios internos.
¿Qué podemos incluir en sus historias y cómo aprovecharlo?
La importancia de los acontecimientos
En la vida de toda persona hay fechas señaladas. Algunas son fechas alegres, otras son muy tristes. Unas personas celebran todo lo que pueden mientras que otras no celebran nada.
Lo mismo pasa con nuestros personajes. Ellos también tienen sus fechas personales para celebrar y para llorar, y otras fiestas externas que les provocan diferentes emociones. ¿Por qué no reflejarlo en sus tramas? Es como si no tuviesen vida más allá de los hechos narrativos, sean del género literario que sean.
Los eventos, sean domésticos o no, nos ayudan a mostrar no sólo al protagonista sino también a su entorno familiar y social, a los demás personajes, a su relación con el protagonista y al porqué de esa relación.
Si hablamos de sucesos anuales, hablamos de momentos perfectos para mostrar el paso del tiempo en la novela.
Acontecimientos domésticos, externos e históricos
Como ya he dicho, no importa el género literario. No importa si escribes Fantasía, Romántica, Contemporánea, Novela Negra… En cualquier historia puede haber eventos que o bien estén en segundo plano para mostrar o desatar una subtrama o pueden ser el detonante que da lugar a la trama principal.
Y en todos los géneros puedes incluir eventos, incluso si tus personajes son criaturas de otros planetas. Imagina el juego que te pueden dar en una Distopía, en un mundo que ya no es el que era.
Acontecimientos domésticos
He puesto el nombre de «domésticos» a los que suceden a nivel individual y familiar, los que no celebran otras personas… personajes.
Todos cumplimos años. Hay personas que no lo celebran y otras que lo celebran a lo grande. Personas que pasan de puntillas por su propio cumpleaños, pero que dedican tiempo y ganas a organizar el de los demás.
¿Por qué no aprovechar esa fecha para mostrar la personalidad del personaje, ya sea como disparador o como respuesta a la trama? Hay tantas opciones.
No tenemos que mostrar cada cumpleaños de cada personaje, eso es obvio. Con uno o dos es suficiente, aunque todo depende de por qué y de para qué queramos mostrarlos. Uno de la infancia y otro del personaje ya adulto. El del año pasado y el de este año. ¿Qué cambios ha habido? ¿Por qué? ¿Cómo afectan al personaje emocionalmente? ¿Y al resto de la familia? También podemos comparar los cumpleaños de dos hermanos cuyos padres no los celebran igual, o el de la adolescente de clase media-alta y el de la del barrio marginal.
En mi segunda novela, En un jardín sin miedo, hay un cumpleaños que sirve para mostrar el paso del tiempo y para que los personajes se junten y hablen de lo que pasó.
Si los personajes viven muchos años en la novela, es conveniente conocer su fecha exacta de nacimiento, no sólo el año. A partir de ahí, decide qué cumpleaños vas a mostrar ―si los vas a mostrar― y para qué. Si haces fichas de personajes, te recomiendo que además de apuntar la fecha ahí, tengas otro documento que sea únicamente para las fechas de nacimiento y las edades en los años que te interesan. De esa manera, de un solo vistazo, tendrás la edad de todos.
Otras fechas domésticas
Aniversarios de bodas. Nos sirven para, por ejemplo, mostrar la evolución o involución de la vida marital del protagonista. Pueden ser usados como flashback tras un divorcio o una muerte.
Y hablando de muerte, los aniversarios de fallecimientos en la familia. Algo triste… o no. Emocionalmente, no es lo mismo que se aproxime el aniversario de la muerte de un padre maravilloso que el de la muerte de un padre maltratador. Si uno de estos aniversarios coincide con otra fecha señalada (Navidades, las fiestas del pueblo), puede que la familia decida no celebrarla. Si tu historia transcurre en otra época, infórmate de qué costumbres había cuando fallecía alguien. ¿Se cancelaban todas las fiestas, algunas? ¿Durante cuánto tiempo vestían de luto? Quitarse el luto sería otro detalle que mostraría el paso del tiempo.
Hay fechas que son importantes únicamente para el personaje. Por ejemplo, si fue exiliado, es posible que recuerde año tras año ―sin comentarlo con nadie― el día que tuvo que abandonar su hogar, tal vez sin tiempo a despedirse de su familia.
Acontecimientos externos
Son los que afectan a una comunidad, a un país. No son exclusivos de un personaje, sino de todos.
San Valentín, Día del Padre/de la Madre, efemérides religiosas, fiestas patronales.
¿Cómo las celebran, si es que las celebran, tus personajes? Al igual que en los cumpleaños y aniversarios, es posible mencionar estas festividades para mostrar los cambios anímicos comparando cómo las celebraba años atrás y cómo las celebra ahora o por qué ya no las celebra.
En mi primera novela, Volver a entender, la hija del protagonista desearía esconderse del Día de la Madre porque es el primero que pasa sin ella. La novela empieza con el funeral de la madre. En este caso, ese día sirve para mostrar el paso del tiempo y el estado emocional de los personajes.
Acontecimientos históricos
Los personajes que viven muchos años en las novelas pasan, sí o sí, por diferentes acontecimientos históricos. No tienen que afectarles de cerca; puede que los vean en las noticias o que recuerden en un diálogo lo que estaban haciendo cuando sucedió esto o lo otro. Tampoco hay que mencionar esos eventos si no aportan nada. En este caso, «aportar» significa que el lector se sitúe en un momento concreto de la historia, incluso en un lugar concreto.
Es muy buena idea tirar de Google para buscar acontecimientos históricos de un año y de un lugar concreto. Recuerda tener a mano el documento de las fechas de nacimiento porque necesitarás saber la edad de tus personajes durante esos eventos para que no haya incoherencias.
Cuando hablamos de hechos históricos, no nos referimos únicamente a política, guerras, atentados. También puede ser música o deporte, por poner un par de ejemplos. Aprovecha las efemérides de cualquier tipo.
Si tu novela Romántica tiene como protagonistas a personajes de más de sesenta años (porque también merecen una novela Romántica), puede que descubran que los dos asistieron al concierto de los Rolling en España o que visitaron la Expo en los mismos días o tal vez se conocieron en el circuito cuando Ángel Nieto ganó su 12+1.
Las relaciones a través del paso del tiempo
Los personajes se relacionan entre sí. De hecho, puede que tu historia trate, precisamente, de una relación específica: madre-hija, amor-odio (o al contrario), amigos desde la infancia. Hay tantas opciones.
Durante los años que esos personajes están juntos, ocurren muchas cosas en sus vidas. Ocurren los acontecimientos de los que hemos hablado y eso puede afianzar o estropear las relaciones. También podemos conocer muchos más aspectos de los protagonistas a través de esas relaciones.
Un ejemplo: Asistió a la boda de la que era su mejor amiga, pero ya no se hablan. Cuando habla de la boda, ¿ha cambiado algo? ¿Lo que era estupendo ha pasado a ser vulgar y aburrido? ¿Sigue hablando de aquel día con cariño a pesar de lo que pasó entre ellas años después?
Si los protagonistas tuvieron hijos, dales voz. Deja que conozcamos a sus padres a través de ellos. O que los conozcamos a través de los vecinos con los que han compartido el mismo edificio o la misma calle durante treinta años.
Opciones ilimitadas para tus personajes a través del tiempo
Podría seguir hablando de cómo los acontecimientos que viven tus personajes a lo largo de los años te ayudan a crear una novela o una saga con la que el lector empatice más. Todos vivimos cambios, por eso es más fácil empatizar con personajes que también los viven. Y, como ya he dicho, no importa si son criaturas fantásticas en un mundo inventado.

¿Te gustaría recibir mis newsletters para conversar? Accede al formulario de suscripción desde aquí antes de irte o desde los menús en cualquier momento.



