Suave melodía

Acaricias mi piel desnuda recorriendo con tus manos cada curva de mi cuerpo. Marcas con ternura las formas de mi cintura. Con tus dedos, rasgueas mi ombligo suavemente, consiguiendo una melodía suave, sensual. Me dejo llevar. Cierro los ojos y estiro los brazos, que se van transformando en fino mástil para que formes notas en cada traste. Mi cadera se adapta a tu cuerpo para que me abraces sin miedo; la música empieza a salir por cada poro de mi piel. Mantengo los ojos cerrados, abandonándome al ritmo de tus manos que siguen acariciando mi cuerpo de madera estremeciéndose a tu contacto. Y como las guitarras también sueñan su propia música, yo, que ya soy guitarra, tu guitarra, sueño con una melodía eterna a tu lado con infinitas caricias.

Foto: pixabay.com


Isabel Veiga López

¿Te gustaría recibir mis newsletters con información exclusiva? Accede al formulario de suscripción desde aquí antes de irte o desde los menús en cualquier momento.

2 Comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Personalizar Cookies
Privacidad