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Corregir novelas no es corregir dictados
Durante los años previos a la pandemia, me planteé hacer un curso de corrección literaria. Los dos motivos por los que quería embarcarme en el maravilloso (no es sarcasmo) mundo de la corrección eran que me encanta corregir/mejorar los textos y la posible necesidad de un plan B laboral. Nunca hice el curso, aunque sigo aprendiendo para pulir mis manuscritos todo lo posible antes de enviarlos a corrección profesional. En este campo, como en todos los de la escritura, también me convertí en autodidacta. Respecto al plan B, no lo necesité, por suerte. Mi vida laboral se estabilizó en 2017, aunque yo todavía no lo sabía en aquel momento, claro,…


