• La justicia no está confinada

    Mi abuela Josefa no es de meterse en líos; sin embargo, la policía la conoce bien. No está fichada por mala, sino por justiciera, rasgo que es muy noble, pero que nos ha hecho sonrojar en público más de una vez. Por esa lucha contra la injusticia, Mercedes, su nueva vecina, tuvo que buscar otro piso en apenas unas semanas. Gracias a mi abuela, ha aguantado poco en ese edificio y, posiblemente, en esa provincia. A mediados de febrero, poco antes del confinamiento, llegaron nuevos inquilinos al piso de al lado del de mi abuela. En cuanto tuvo ocasión, ella salió a presentarse, a darles la bienvenida y a ofrecerse…

  • En la edad de mi madre

    Por primera vez en muchos años, he encontrado a mi madre en casa todos los días cada vez que la llamaba. Ha sido un acontecimiento tan extraordinario como el propio confinamiento y no creo que se repita, ni aunque haya otra pandemia. No digo que me haya contestado las llamadas a la primera ni que haya visto mis guasás en cuanto los he mandado, pero estaba en casa, portándose bien para cuidarse y no darme un disgusto. Después de haber superado una operación de cáncer de colon el pasado diciembre y esperando una de vesícula, no ha querido arriesgarse. Ha tenido sus días buenos y algunos días de no querer…

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