• Me dejo llevar

    Ya está aquí otra vez. Como siempre, llega sin avisar. Ella viene cuando quiere y yo le hago caso cuando puedo. Es insistente, impaciente, menosprecia mis horarios. Aparece por sorpresa en cualquier momento porque, para ella, cualquier momento es bueno. Me enreda. Sabe que ahora estoy a su disposición, que no tengo excusa para escapar y que, además, no quiero escapar. La estoy esperando. Me gusta su presencia, sentir cómo recorre mi cuerpo desde mi cabeza hasta mis manos. Me relajo y me dejo llevar. Hoy es dulce, tranquila. Tengo tiempo para ella y se regodea entre mis dedos, con calma, guiándolos, disfrutándolos. Está aprovechando nuestro encuentro para sacar lo…

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